domingo, 11 de junio de 2017

Los residuos de jardinería y podas. Un problema de educación.

Muchas veces nos preguntamos cómo se han podido asilvestrar especies vegetales que se emplean en jardinería y que no tienen una fácil propagación sexual, por semillas. Una de las formas más habituales son los residuos de jardinería o de podas. Estos restos deben depositarse en puntos limpios o, si su tamaño es muy grande, pueden retirarlos los servicios de los distintos municipios. En Gran Canaria, por ejemplo, puede conocerse qué hacer con los residuos de jardinería y poda en cada municipio en la siguiente página web: http://cabildo.grancanaria.com/recogida-municipal-residuos.
Pero resulta mucho más fácil tirar estos restos al barranco más próximo o acumularlos en los márgenes de las fincas. De ahí que especies con facilidad para la propagación asexual, como acodos, puedan propagarse de fácil manera. Unas plantas especialistas en este sistema de propagagción y muy utilizadas en jardinería son las plantas crasas, cactáceas, algunas euphorbiáceas, crassuláceas, etc. 
Sirvan como ejemplo lo que podemos ver en la siguientes imágenes obtenidos en puntos muy distintos de la geografía grancanaria. El primero es un sector de la parte alta de Firgas, en las proximidades de El Zumacal, y el segundo, la zona de El Matorral, cerca del Veril, donde se pretende construir un parque acuático, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana.
Un problema de educación, de falta de sensibilidad ambiental y en ocasiones de desconocimiento de los problemas que derivan de esta mala costumbre.

 Residuos de jardinería en Firgas. Puede verse, en la primera fotografía, una pitahaya (Hylocereus sp.) en la que todavía se aprecia la forma del macetón donde crecía, Aloe arborescens y Austrocylindropuntia subulata, y en la segunda ejemplares ya asilvestrados de Opuntia monacantha (= O. vulgaris) y Yucca sp.

Imagen de los residuos de poda y jardinería, con diferentes especies crasas, restos de adelfas, césped, etc.

domingo, 4 de junio de 2017

El problema de los conejos en el Parque Nacional del Teide. No hay más ciego que el que no quiere ver, y los administradores que lo ven y no hacen nada.

Hace tiempo que no aparece en los medios el tema de la acción negativa que los conejos (Oryctolagus cuniculus) realizan sobre la flora del Parque Nacional de Las Cañadas. Hace dos años, en 2015, era un tema frecuente en los medios de comunicación locales, y la polémica entre conservacionistas y cazadores estaba en todo su apojeo (pueden ver como ejemplo estas noticias de aquel momento: http://www.periodismoull.es/la-introduccion-de-herbivoros-durante-la-colonizacion-de-canarias-perjudica-la-flora-insular/; http://acec-canarias.blogspot.com.es/2015/04/ya-el-conejo-me-esrisco-la-retama.html; http://www.diariodeavisos.com/2015/07/alerta-conejo-en-canarias/; http://lacazaencanarias.blogspot.com.es/2015/07/contestacion-los-especialistas-de-la.html; etc.). Pero que no se hable de él no implica que se ya no exista. En un breve viaje a Las Cañadas del Teide pudimos comprobar la magnitud del problema y alguno de sus pricipales aspectos polémicos.
Un simple recorrido por la mayor parte del territorio que configura el Parque Nacional nos deja ver claramente dos problemas importantes: el envejecimiento de la población de retamas del Teide (Spartocytisus supranubius); y la llamativa pérdida de biodiversidad vegetal de gran parte de la zona. Lo primero es constatable incluso en un breve periodo de tiempo, utilizando las imágenes de Google Earth. En las siguientes imágenes se puede apreciar el estado del matorral dominado por la retama en dos puntos del Parque: el primero cercano a Izaña y a los volcanes de Fasnia, y el segundo en Cañada Blanca, entre el edificio del teleférico y el Parador Nacional.

 En la parte superior imagen del año 2000, y debajo de 2015. Las coordenadas de la zona son latitud 28°17'25.15"N, y longitud 16°32'19.75"O. Todo el sector muestra la misma cantidad de retamas muertas.
Zona de Cañada Blanca. Las retamas con el centro claro muestras su grado de degradación.
En cuanto a la pérdida de biodiversidad hay que apuntar que en ambas zonas, como en gran parte del Parque, sólo dominan 3 especies vegetales: la propia retama, la hierba pajonera (Descurainia bourgaeana) y sobre todo la hierba conejera (Pterocephalus lasiospermum). Para ver otras especies hay que acercarse a los riscos o malpaises, donde la diversidad crece expectacularmente, pudiendo encontrar decenas de especies endémicas exclusivas de esta formación vegetal (Echium wildpretii, Argyranthemum teneriffae, Nepeta teydea, Cheirolophus teydis, Scrophularia glabrata, Tolpis webbii, Erigeron cabrerae, Echium auberianum, Pimpinella cumbrae, Silene nocteolens, y un largo etcétera).
Estos son los síntomas, pero ¿cuáles son las causas? Un pequeño paseo entre las retamas de Cañada Blanca nos contesta rápidamente. La densidad de letrinas en toda la zona es espectacular. En 100 metros pueden encontrarse tres o cuatro letrinas de gran tamaño, con excrementos recientes, escarbaduras, ramas ramoneadas, huellas e incluso caminos bien marcados por los pasos de los conejos y, a las 12 de la mañana, varios conejos saliendo al paso de los caminantes. La densidad de conejos en esa zona es enorme. ¿Cómo contrasta esta apreciación con las observaciones de los cazadores que dicen que no hay muchos conejos en Las Cañadas? Quizá no miramos en los mismos lugares. Seguramente los conejos se han refugiado en zonas próximas a carreteras, caminos, y lugares dentro del Parque donde no se cazan, y han desaparecido de las montañas colindantes. Quizá la progresión del pinar que rodea Las Cañadas, donde el conejo tiene menos comida, ha forzado al animal a acumularse en el retamar. Sería un tema de estudio, pero que la cantidad de conejos existente en grandes zonas del parque es muy alta es innegable.
¿Y cuál es el efecto de los conejos sobre las retamas? Para saberlo basta con observar las parcelas de exclusión que se han instalado en la misma zona de Cañada Blanca. En su interior es posible ver bastantes retamas jóvenes, e incluso plántulas, cosa que no vimos fuera de estas parcelas en cuatro horas de camino. ¿Y sobre a biodiversidad? El hecho de que esta diversidad aumente en zonas pedregosas o inclinadas, donde al conejo le cuesta más entrar, ya es una pista, pero otra es la presencia de otras especies refugiadas entre las ramas secas de las retamas muertas, como se refugian las esparragueras o cornicales entre las pencas de los cardones en las zonas bajas.
Conclusión: aunque no se hable de él el problema persiste, y al menos una de sus causas es la proliferación excesiva de conejos en el Parque Nacional. Algo hay que hacer. NO se olvide que es un Parque Nacional y que la prioridad en éstos es la preservación de la naturaleza, no su uso cinegético, apícola o turístico. Y si no se quiere que sea así, pues que se le quite la categoría de Parque Nacional y problema resuelto.

 Dos imágenes de grades letrinas en la zona de Cañada Blanca ambas utilizadas esa misma noche.

 Un ejemplar de Nepeta teydea se refugia de los herbívoros entre las ramas secas de una retama muerta.
 Escarbaduras de conejo debajo de una hierba pajonera, buscando raices frescas como alimento.

 Escarbaduras junto a una letrina. El sustrato blando de los campos de piedra pómez favorece la acción de estos conejos y la erosión del suelo.

Camino transitado por conejos, tal como denotan las huellas que se alinean junto a la señal clavada en el suelo.

 En las zonas pedregosas como este frente de colada es el único lugar donde pueden verse taginastes rojos y otras especies propias de la vegetación del Parque Nacional.

 Típico aspecto de una retama en la zona visitada. Las ramas más bajas han sido ramoneadas dejando el paso libre hasta el tronco principal de la retama. Si afectan a este tronco la retama se empezará a secar desde el interior al interior, dando lugar a las características retamas en forma de "atolón" que pueden verse en las fotos de satélite anteriores.

Rama de hierba pajonera ramoneada por conejos la noche anterior. Esta costumbre ya la vimos en los conejos sobre otras especies, como sobre Lotus kunkelii en el SIC de Jinámar.

Parcela de exclusión cercana al Parador Nacional.


Imágenes de retamas jóvenes e incluso plántulas muy pequeñas en el interior de la parcela de exclusión. Estos son los únicos sitios donde vimos ejemplares tan jóvenes en todos los días que estuvimos de visita en el Parque Nacional.

viernes, 26 de mayo de 2017

Una jornada capturando culebras reales de California. Seguimos con las actividades del proyecto "Invasores en nuestro entorno"

Como continuación del proyecto "Invasores en nuestro entorno" (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2017/04/de-nuevo-en-el-proyecto-invasores-en.html), celebramos la mañana del 26 de mayo de 2017 una jornada de campo en el Valle de San Roque (Valsequillo, Gran Canaria), en pleno centro del núcleo principal del territorio ocupado por las poblaciones de la culebra real de California (Lampropeltis californiae) en Gran Canaria. 33 Alumnos del IES Primero de Mayo, muy bien alentados e instruidos por el personal de Gesplan, iniciaron una jornada de campo que consistió en la búsqueda de ejemplares de esta culebra por un tramo del barranco de San Roque conocido como Cañada del Tanque de Medina hasta la antigua planta embotelladora de Aguas de San Roque, y de ahí siguiendo por la cañada hasta enlazar con el camino de El Palmeral para regresar a la plaza de San Roque. En el recorrido se capturaron 5 ejemplares de esta culebra y los alumnos pudieron ver los distintos tipos de trampas que se están utilizando para capturar a estos animales. Era curioso que en todo el recorrido muy pocas veces escuchamos el típico ruído que hacen los lagartos al esconderse de la presencia humana, cosa muy habitual en cualquier campo de esta isla. Es evidente el daño que la presencia de las culebras ha causado la invasión de Lampropeltis. Nuestro agradecimiento ha los que han hecho posible esta actividad, la gente del proyecto "Invasores en nuestro entorno", ADS Biodiversidad (Asociación para el Desarrollo Sostenible y Conservación de la Biodiversidad, https://www.facebook.com/adsbiodiversidad/) y a los muchachos de la cuadrilla de Gesplan que supieron conectar con los alumnos y enseñales algo más que la gestión en el campo de esta invasión. Esperemos que el proyecto tenga continuidad y que más centros y alumnos se beneficien de esta labor.
Este año, no sabemos si por la mejora en los métodos de captura y la participación ciudadana o por el crecimiento de la población (esperemos que sea por lo primero), a estas alturas del año se han capturado 395 ejemplares a fecha 19 de mayo de 2017. Todo un record.
 En definitiva, una mañana calurosa pero satisfactoria. Una buena manera de celebrar el próximo día de Canarias.


 Paisaje del Valle de San Roque desde la plaza del mismo nombre. Bonito paisaje en el que destacan los palmerales y acebuchales, con lentiscos, hierba mora o hediondos (Bosea yervamora) y otros elementos del bosque termófilo característico de la zona.

Un primer contacto de los chicos y chicas con la especie, sus coloraciones, patrones, etc., propiciado por los técnicos de Gesplan que trajeron algunos ejemplares capturados días antes.

Un viejo ejemplar de lagarto gigante grancanario (Gallotia stehlini) nos observa y parece tener esperanza en nuestra labor.


 Un alumno acaba de capturar un ejemplar en la cañada. El técnico de Gesplan, Leo, saca fotos y toma los datos de la localidad y de la serpiente capturada

 Una explicación de Tharé sobre las mallas que conducen a los animales hasta las trampas

 Trampa con varias entradas y las vallas que conducen al animale hasta ellas. Cada trampa contiene agua para atraer a las serpientes, en otras se utilizan ratones e incluso hembras que puedan atraer a los machos.

 Valla que conduce hasta una trampa de doble entrada en un tubo.


El grupo escuchando con atención y bajo un sol de justicia las explicaciones de los técnicos Tharé y Daniel. Muy bien por todos y que se repita el próximo año.

lunes, 22 de mayo de 2017

Las especies arbóreas introducidas en el Pinar de Santa Cristina y El Brezal del Palmital (Gran Canaria). Un problema para la restauración del hábitat.

Cuando se plantea una tarea de restauración del hábitat siempre se piensa en reintroducir las especies que formaban dicho hábitat: plantar, soltar fauna, etc., pero no es menos importante eliminar las especies alóctonas que pueden inferir en la correcta restauración. Esto ocurre con mucha normalidad (Tamadaba-Gran Canaria, Corona Forestal-Tenerife, etc.), pero quizá el ejemplo más notable de este hecho puede verse en uno de los espacios naturales protegidos más emblemáticos de Gran Canaria, la Reserva Natural Especial de El Brezal, entre Santa Cristina y El Palmital, en el norte de la Isla. Se trata quizá de la mejor representación de un brezal que existe en la Isla. Este espacio natural se integra por el brezal propiamente dicho, y una serie de zonas más o menos conservadas entre las que destaca el Pinar de Santa Cristina, una zona llana que fue plantada en su día de especies forestales como Pinus pinea, Pinus halepensis, Pinus radiata y Cupressus macrocarpa. Este sector del espacio presenta un gran potencial para regenerar comunidades de monte verde, por lo que ha sido objeto de repoblaciones con especies autóctonas como Arbutus canariensis, Isoplexis chalcantha, Ilex canariensis, Visnea mocanera, Persea indica, etc. Pero esta labor necesaria choca con la enorme capacidad propogativa de las especies introducidas, sobre todo de los pinos Pinus halepensis, Pinus pinea y el ciprés Cupressus macrocarpa. Estos árboles no sólo perjudican la regeneración del brezal, que se produce por sus propios medios, sino que dificulta el desarrollo de las plantaciones. El árbol autóctono que parece tener una mejor regeneración es el madroño canario, pero su grado de desarrollo es menor que el de pinos y cipreses por lo que queda rodeado por los juveniles de éstos y termina muriendo.
Pero el problema no es sólo que las poblaciones de especies introducidas se mantengan en equilibrio y no se vean desplazadas por las autóctonas, sino que incluso se están introduciendo en el brezal más denso, donde es posible encontrar ejemplares de pino y ciprés de varias clases de edad, desde plántulas hasta árboles jóvenes de pocos metros.
Si se mantiene esta dinámica es probable que el brezal natural pueda quedar entremezclado con las especies foráneas, alterando su fisionomía y ecología (suelo, luminosidad en el subvuelo, etc.).
Es necesario, tras lo visto en este espacio natural, considerado Reserva Especial, la eliminación de los árboles introducidos de toda la zona protegida, y mantener campañas de erradicación de ejemplares jóvenes y plántulas durante varios años. Es una labor larga y costosa pero necesaria si queremos mantener la mejor muestra de brezal de Gran Canaria que poseemos en la actualidad.

Situación de la Reserva Natural Especial de El Brezal
 
 Zona A: Llano donde se plantaron las especies forestales aludidas (Pinus spp y Cupressus macrocarpa) y que viene siendo regularmente reforestada con especies autóctonas (Ilex, Arbutus, Persea, etc.)
Zona B: Fayal-Brezal natural (con línea discontinua se señala la zona ampliada en la imagen siguiente)

 Imágenes de detalle de la zona del brezal señalada con línea discontinua. Es la zona de contacto entre el brezal y las zonas plantas con árboles alóctonos. En la imagen superior en la actualidad (2015) y en la inferior en 2002. Puede comprobarse la mayor densidad actual de puntos rojos, que indican la presencia de un árbol (pino o ciprés) entre el brezal.

 Ejemplares jóvenes de Pinus halepensis cubriendo y ahogando repoblaciones de especies autóctonas (madroños canarios, fayas, etc.)

 En primer término un ejemplar juvenil de Isoplexis chalcantha, procedente de la regeneración natural a partir de ejemplares plantados. A su lado, detrás, un ejemplar juvenil de Pinus pinea.

 
Plántulas y juveniles de Pinus pinea. Las plántulas de todos los árboles forestales alóctonos son muy frecuentes en la zona.

 Ejemplares jóvenes de Ciprés (Cupressus macrocarpa) en la zona del Pinar de Santa Cristina, en el borde superior del brezal natural.




 Ejemplar muy joven de ciprés. Todavía las hojas no se han trasformado en las escamas que serán al madurar. Las plántulas de esta especie son muy frecuentes incluso en el interior del brezal.

Visión del brezal natural. En primer término, y por encima de brezos, granadillos, etc., aparece la copa de un ciprés joven.

Por debajo de las copas, el ciprés no se distingue fácilmente del resto de integrantes del brezal. Es el tronco recto de color oscuro que cruza la imagen hacia el centro de la misma.

lunes, 15 de mayo de 2017

Curso de Verano en la Universidad de Alcalá sobre gestión de especies exóticas invasoras

Nos llega la información de la apertura de un muy interesante curso sobre gestión de especies exóticas invasoras. La universidad que lo organiza, Alcalá, y los profesores de las distintas ponencias son garantía de que saben de lo que tratan. Aquí les dejo el tríptico editado para publicitar el evento. Si pueden no se lo pierdan.



domingo, 30 de abril de 2017

De nuevo en el proyecto "Invasores en nuestro entorno".

   Como el curso pasado (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2016/05/el-proyecto-experimental-invasores-en.html), los alumnos del IES Primero de Mayo de Las Palmas de Gran Canaria asistieron a la disección de culebras reales de California (Lampropeltis californiae). Esta actividad se encuadra dentro del proyecto "Invasores de nuestro entorno" que el grupo ADS Biodiversidad (Asociación para el Desarrollo Sostenible y Conservación de la Biodiversidad, https://www.facebook.com/adsbiodiversidad/) lleva a cabo. Este año el proyecto se ha ampliado con la participación de más departamentos de los institutos de secundaria, así que, a la charla explicativa y a la disección de culebras, se han añadido otras actividades como la elaboración de trampas y la realización de paneles y material divulgativo en varios idiomas y formatos (vídeo, fotografía, etc.). En estas labores se implican los departamentos de Biología y Geología, Tecnología y Lengua Extranjera de los IES que participan. Hoy tocaba la disección de culebras, y los alumnos del referido instituto la realizaron en un laboratorio de la Facultad de Ciencia del Mar de la ULPGC. Finalmente todo el alumnado participante realizará una jornada de campo en la zona afectada para que nos expliquen sobre el terreno cómo se intenta paliar esta invasión


   La disección es sin duda la actividad que más incide en los alumnos, no sólo desde el punto de vista del conocimiento de las especies invasoras sino para que se despierten vocaciones científicas en ellos, al ser partícipes de cómo se trabaja en ciencia y de los resultados que podemos obtener de una investigación bien organizada y diseñada.
   Por muchas y amenas charlas que se organicen en un centro docente, aunque se realicen con materiales audiovisuales (vídeos, presentaciones, etc.), nunca tendrán el impacto que representa en las mentes de nuestros alumnos el hecho de enfundarse unos guantes, ponerse una bata y diseccionar una serpiente para participar en una serie de investigaciones reales bien explicadas e interesantes.
Porque además de la labor educativa de esta sesión práctica los alumnos se percatan de cómo puede aprovecharse, desde el punto de vista científico, toda la información que nos ofrece el tratamiento de una especie invasora. Durante la disección el alumnado debe seguir una serie de pautas y normas que posibilitarán que su trabajo sea eficaz y útil a la hora de obtener valiosa información sobre un buen número de cuestiones:

  •    Se toman datos biométricos de los ejemplares y de su librea (patrón) y coloración, que conjuntamente a los datos recogidos durante su captura o recolección (lugar, fecha, datos climáticos, etc.), nos permitirán conocer mejor las poblaciones de este animal, su comportamiento, dinámica poblacional, etc.

  • Se disecciona al animal extrayendo la grasa que se pesa y separa. Esta grasa servirá para conocer no sólo el estado físico del animal, sino la cantidad de tóxicos que existen en el ambiente donde viven, resultando un buen indicador de la calidad ambiental de las zonas donde se encontraban.
  • Se analiza la anatomía interna de la serpiente, y se toman datos sobre el volumen de los testículos o el número de huevos, para conocer el ciclo reproductivo de la especie.
  •  Además se analizan los parásitos que puedan tener, muestreando unos nódulos blanquecinos situados en el estómago y en los intestinos. Así mismo, se recogen muestras de heces donde se buscan parásitos y sus huevos. Estos podrían ser compartidos con especies endémicas, como los lagartos, lisas y perenquenes, de los que se alimenta la serpiente.
  • Una parte de la culebra, en concreto la cola, se extrae y se utilizará para analizar los isótopos estables que contiene, con el fin de determinar la dieta del animal. Mediante este tipo de investigaciones se podrá tener en un futuro una relación directa entre la señal isotópica y la composición de la dieta del animal (% de lagartos, de lisas, de roedores, etc.), para que finalmente pueda concretarse esta dieta sin necesidad de encontrar los restos alimenticios en sus tubos digestivos.
   En definitiva, el análisis de una especie invasora nos permite obtener información de la propia especie, del entorno, y de otros animales del ambiente, sin necesidad de capturarlos.
Esperemos que esta iniciativa tenga continuidad y que a pesar de haber terminado el proyecto Life+Lampropeltis, se pueda continuar con la captura de ejemplares y el desarrollo de actividades científicas y divulgativas.
   Muchas gracias a Saray Jiménez y a Sara Galván, que nos acompañaron en la práctica, y a Catalina Monzón, la tercera integrante del proyecto. Esperemos repetir muchos años más, o no repetir nunca, sólo si es debido a que ya no quedan culebras que diseccionar.

 Ejemplar grande que resultó ser un macho adulto de casi 600 g de peso. Albino y anillado.

 Los alumnos proceden a estirar al animal para realizar las mediciones.Ejemplar normal y lineal.

 Estas tres colas, una de lisa, la central, y las otras dos de perenquén, fueron regurguitadas por un ejemplar después de su captura.

 Foliculos de una hembra adulta. Se aprecian claramente los 4 más grandes, aunque tenía otros 6 de menor tamaño.

 Saray Jiménez explica a un grupo de alumnos la anatomía de estos animales. Una clase magistral de zoología que no olvidarán.

 El grupo de alumnos trabaja rápido y con toda la precisión posible. Los datos servirán para conocer mejor la fisiología y etología de estos animales, y de esa manera conocer más de su ambiente y de cómo luchar contra los efectos negativos que produce.

viernes, 21 de abril de 2017

Este año vuelven a florecer las piteras

Como los seguidores del blog sabrán, la temporalización en la floración de las piteras (Agave americana) es un misterio que hemos intentado alumbrar desde hace tiempo (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2015/05/este-ano-de-nuevo-florecen-las-piteras.html). La sabiduría popular nos dice que "año de pitones, año de montones", aludiendo a la relación entre el florecimiento de las piteras y la bondad en la cosecha. Esto hace pensar que esta floración dependerá de la bondad pluviométrica del año, pero en el año 2012 pudimos comprobar personalmente que las piteras florecieron tanto en Canarias, donde el año no fue bueno en lluvias, como en Alicante, donde la sequía se extendió durante todo el invierno y la primavera de aquel año.
    De momento hemos detectado, desde 2010, floración abundante de Agave americana en los años 2012, 2014, 2015 y éste de 2017. Cuando el registro sea más largo podremos relacionar estos años con las variantes climáticas para conocer algo más el por qué de la floración de esta planta.

 Ejemplar de la zona de Secadero, en Las Palmas de Gran Canaria.

Pitones elongándose en las proximidades de Tamaraceite

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Las especies invasoras en el año internacional de la Biodiversidad