viernes, 28 de julio de 2017

Invasoras en la costa vizcaína. Notas de una escapada vacacional

   Es muy difícil desconectar de lo que a uno le gusta. Imagino que el escritor no deja de serlo cuando va de vacaciones, o el arquitecto, o cualquier profesional. Pues el botánico tampoco, por lo que cuando uno se escapa a otras zonas sus ojos siguen buscando plantas que no conozca, o que reconozca como familiares. Al menos a mí me pasa.
   Esta semana ocurrió algo de esto. Un viaje familiar a Bilbao, a visitar museos, comer bien y descansar al fresco, se enriqueció además con la observación del problema de las especies invasoras en esa parte de la Península Ibérica, tan distante y distinta de las Islas Canarias.
   En la ciudad llaman la atención las múltiples especies que se asientan en los muros que encauzan la Ría de Bilbao, donde crecen Erigeron karvinskianus o Buddleja davidii como ejemplo de especies introducidas más comunes, pero es el el campo donde las introducciones son más importantes. Por las carreteras son frecuentes Robinia pseudoacacia, Ailanthus altissima, pero me centraré en la costa, sobre todo la arenosa. Los escasos sistemas dunares cantábricos que quedan son ocupados por varias especies invasoras, traigo aquí el ejemplo de las dunas de la Playa de Gorliz-Plentzia, donde es posible encontrar un magnífico sistema de arenas móviles, con una rica flora local, pero en la que también son frecuentes Acacia melanoxylon, Oenothera gr. biennis (posiblemente Oenothera x fallax), incluso Cupressus sp., Pittosporum tobira, con una tendencia progresiva muy alarmante.
Pero si hay una planta que pueda calificarse como alarmantemente invasora esta es Cortaderia selloana. Esta planta esta omnipresente en todas las zonas humanizadas, desde encaramada a cosntrucciones antiguas, muros, hasta en eriales abandonados húmedos, pasando por las propias dunas medianamente consolidadas. Esta planta, denominada comunmente plumero de la pampa, es sin duda la que más llama la atención de cualquier visitante. Hay otras muchas otras especies invasoras en el País Vasco, desde Baccharis halimifolia hasta Fallopia japonica o Carpobrotus edulis (se recomienda ver cualquiera de las publicaciones sobre este tema, como por ejemplo http://editaefa.com/aefa/PDF/Herrera/Flora_castellano.pdf). Pero estas son las que yo vi en este viaje, un pequeño resumen que no pudieron enturbiar el asombroso paisaje del camino Kukulu desde la playa hasta el Faro de Gorliz, con sus encinares colgados en el risco entre brezales. Espectacular. 

 Erigeron karvinskianus

  Buddleja davidii






 Dunas inmovilizadas de la playa de Gorliz. Pueden verse en las imágenes Cortaderia selloana, Cupressus sp., Acacia melanoxylon y Oenothera gr. biennis

 Detalle de Oenothera gr. biennis

 Ejemplar adulto de Pittosporum tobira creciendo bajo el pinar de Pinus pinea que estabiliza completamente las dunas.

 Juvenil de Pittosporum tobira
 Frutos de Pittosporum tobira de un ejemplar asilvestrado.
 Pittosporum tobira es muy utilizado en los jardines de las urbanizaciones vecinas a la playa por su resistencia al salitre.

 Cortaderia selloana creciendo en el muro de la Iglesia de Santiago, en el Casco Viejo de la capital bilbaína. La plasticidad de esta planta le permite colonizar multitud de hábitats en las condiciones climáticas adecuadas. Es quizá la planta que parece ser más dañina para el patrinomio natural e historico de Euskal Herría.


domingo, 23 de julio de 2017

Arbutus xandrosterilis: un híbrido entre Arbutus canariensis y Arbutus unedo que sigue aumentando su distribución.

En 1993 se describió Arbutus xandrosterilis, el híbrido natural entre el madroño canario (Arbutus canariensis) y el madroño mediterráneo (Arbutus unedo) en la zona entre El Acebiñal y Las Raíces, en el municipio de La Esperanza (Tenerife) (confirmar en Arbutus xandrosterilis, a New Interspecific Hybrid between A. canariensis and A. unedo from the Canary Island. M. Salas Pascual, J. R. Acebes Ginovés and M. del Arco Aguilar, Taxon 42(4) (Nov., 1993), pp. 789-792).En aquel momento encontramos unos 5 ejemplares que claramente eran híbridos entre ambas especies. En la zona crecían entre 5 y 10 ejemplares de Arbutus unedo, algunos de gran tamaño, y no encontramos ejemplares de Arbutus canariensis, salvo un grupo plantado a unos 3 km en la carretera próxima.
Este año se cumplen los 25 años de su localización. Hasta hoy lo más significativo para las especies tratadas en esta entrada han sido dos hechos principales:
* En 2003 se realizó un proyecto de control de especies introducidas en el Paisaje Protegido de Las Lagunetas que incluía esta especie (Estudio no publicado elaborado en 2003 titulado "Proyecto de control de especies vegetales exóticas invasoras en los Espacios Naturales Protegidos Forestales. T-29 Paisaje Protegido de Las Lagunetas."). Tras este proyecto según http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/Arbutus_unedo_2013_tcm7-306939.pdf, se eliminaron la mayor parte de los ejemplares de Arbutus unedo.
* Desde entonces se han realizado diversas campañas de repoblación de toda la zona con especies autóctonas, entre las que destacan muchos ejemplares de Arbutus canariensis. Debido a esto y a la progresión natural de la especie, en toda la zona donde habitaba el híbrido son hoy abundantes los individuos jóvenes del madroño canario, desde los recién plantados hasta árboles de 5-8 m de altura.

   Pero lamentablemente todas estas actuaciones no han conseguido eliminar ni a los ejemplares de madroño mediterráneo ni la existencia de híbridos entre ambos.
   Por lo visto en una visita realizada hace pocas semanas a la misma zona donde se encontró el híbrido por primera vez, la presencia del madroño canario ha aumentado en gran medida, siendo ya una especie común en el sector, y los madroños mediterráneos son ya muy raros, limitándose a algunos tocones rebrotados y a algunos ejemplares jóvenes que pueden ser incluso híbridos muy similares a Arbutus unedo. Los híbridos son más abundantes ahora que hace 25 años. Algunos han crecido hasta convertirse en árboles corpulentos. Pudiéndose encontrar toda una gama de ejemplares intermedios entre ambos parentales.
   Este caso deja clara la dificultad de eliminación de una especie introducida y de sus híbridos.
Acompañan a esta entrada varias fotografías de Arbutus xandrosterilis, de la variabilidad de las hojas de estos híbridos, con relación a la de los parentales, y una imagen de la zona que ocupa hoy este híbrido y que visitamos.

 
 Diversidad foliar de Arbutus xandrosterilis. Las hojas de los extremos son de los parentales, A. canariensis a la izquierda y A. unedo a la derecha.
 Tronco de un ejemplar adulto de Arbutus canariensis. La corteza es lisa y suave, y con el tiempo, se desprende en láminas finas, como se ve en la imagen siguiente


 Corteza de Arbutus xandrosterilis. En su color puede ser similar a la de Arbutus unedo, imagen inferior, o más parecida a la del madroño canario, como la de la imagen superior, pero siempre mantiene la rugosidad y las escamas alargadas.

Corteza y tronco de Arbutus unedo. En la zona de la Esperanza no vimos ya ningún ejemplar de grandes dimensiones, por lo que traemos aquí una imagen de Arbutus unedo de la población de El Montañón, en San Mateo, Gran Canaria.

 Los ejemplares de Arbutus unedo de La Esperanza son jóvenes o rebrotes, como el que se aprecia en la imagen.


 Zona próxima a Las Raices con abundancia de Arbutus canariensis.

 Hojas y ramas terminales de Arbutus xandrosterilis. Sin pelos glandulares.

 Flores e inflorescencia de Arbutus canariensis. Nótese el abundante tomento glandular y el porte erecto de la misma.

 Flores e inflorescencia de Arbutus unedo. Más pequeñas, péndulas y sin pelos glandulares.

Flores e inflorescencia de Arbutus xandrosterilis. Aunque es muy variable, como en cualquier híbrido, se caracteriza por su porte colgante, menor tamaño de las flores y pelos glandulares casi inexistentes. La abundante ramificación de la inflorescencia, como se aprecia en la imagen, es un caracter que no se muestra en todos los individuos.
 Zona prospectada donde pueden encontrarse ejemplares dispersos de A xandrosterilis y A. unedo.
Arbutus unedo también está citado como asilvestrado en Gran Canaria, además de encontrarse varios ejemplares cultivados. Se está estudiando ahora la presencia del híbrido, Arbutus xandrosterilis, en esta isla.

miércoles, 5 de julio de 2017

Cotorras argentinas: algunas obsevaciones sobre su alimentación en el sur de Gran Canaria.

Últimamente las cotorra argentina (Myiopsitta monachus), junto a la cotorra de Kramer (Psittacula krameri) están protagonizando varios artículos en las revistas de divulgación medioambiental y noticias en prensa y radio (http://www.revistaquercus.es/noticia/6587/opinion/cotorras-argentinas-de-madrid:-la-invasion-imparable.html; http://www.revistaquercus.es/noticia/6870/articulos-de-fondo/el-actual-laberinto-burocratico-y-social-de-las-cotorras-en-espana.html; http://cadenaser.com/emisora/2017/03/03/radio_sevilla/1488555686_048891.html; http://www.laprovincia.es/sucesos/2017/05/30/incautadas-cotorras-venta-internet/944217.html). La dificultad para convecer a la sociedad de los perjuicios que ocasiona y los daños que producen sobre la fauna local, la agricultura, etc., son los temas de estas noticias.
Recordemos que en Canarias se ha realizado un censo de ambas especies en las Islas, aunque con cifras muy por debajo de las que existen realmente (44 cotorras argentinas para la provincia de Las Palmas).
En una reciente estancia en el sur de la Isla pudimos comprobar dos cosas: por un lado el elevado numero de cotorras argentinas existentes en la zona, desde San Agustín hasta Maspalomas, que no deben bajar de más de 100 ejemplares; y por otro de algunas costumbres alimenticias de la cotorra argentina, que es la que se deja observar comiendo en el suelo, ya que la cotorra de Kramer no tiene esa costumbre alimenticia. La cotorra argentina es omnívora, y se alimenta de una gran diversidad de frutos y hojas de diferentes plantas entre las que hemos observado las siguientes: frutos de Schinus molle, de Chamaesyse sp., de Casuarina sp., y hojas de Sclerophylax spinescens, curiosamente, plantas todas ellas también introducidas. Faltan estudios sobre la alimentación de esta ave y su efecto sobre la propagación de las plantas de las que se alimenta y sobre las aves con las que compite. Muchas veces se le ve compartiendo alimento con tórtolas turcas (Streptopelia decaopto), y en las proximidades de abubillas y mirlos. Poco sabemos de estas aves, y a la velocidad con la que se propagan esta falta de información puede ser vital.

 Cotorra argentina comiendo frutos de Schinus molle junto a una tórtola turca.

 Cotorra argentina sobre Casuarina sp.
 Cotorra comiendo semillas de Casuarina


 Grupo de cotorras argentinas comiendo frutos y hojas en un césped de una zona turística del sur grancanario. Entre las plantas, además de césped, se encuentran Chamaesyce cf. prostrata y Sclerophylax spinescens
 Grupo de cotorras argentinas comiendo en el suelo, cerca de ellas, dos mirlos las observan.

 Grupo de 7 cotorras argentinas comiendo en el suelo de una zona residencial grancanaria. Si hacemos caso de los censos publicados hasta ahora son una sexta parte de la población total de esta especie en la provincia de Las Palmas. No parece muy fiable dicho censo.

lunes, 19 de junio de 2017

Incendios en Portugal. La política forestal que (parece) no se cuestiona

Poco texto es necesario para explicar lo que quiero. Estos días nos alarma el catastrófico incendio en en centro de Portugal. Mucho se habla de los medios, de la peligrosidad del fuego, de la enorme desgracia que representan las pérdidas humanas, pero poco del motivo de que cada año se repitan estas noticias en este país o en Galicia y Asturias. No es algo simple, seguramente se reunan varias causas: unas que inician el incendio (tormentas secas, negligencias, incendios provocados), otras que dificultan la extinción (relieve abrupto, falta de medios, clima), pero hay otras que facilitan su propagación y que hacen que el incendio sea más violento. Entre estas últimas están, sin duda, las plantaciones de pinos y eucaliptos y la desaparición del bosque autóctono. Sirvan estas imágenes como muestra del antes y el durante de los incendios. Se han recogido utilizando la aplicación google earth y localizando algunas imágenes que se han recogido del blog https://esmola.wordpress.com/2017/06/18/catastrofe/, que explica claramente lo que aquí también queremos decir.

 Sirvan estas dos imágenes para localizar las fotografías. En la segunda, de más detalle, puede verse ya el entramado de masas de eucaliptus y pinos que ocupan el territorio

 Punto de la carretera IC8, próximo al enlace con la N236. (Foto 3)

 Punto de la N236 flanqueado por pinos (probablemente Pinus pinaster) donde perdieron la vida muchos conductores al quedarse atrapados entre las llamas. Los pinos van perdiendo agua al quemarse y terminan "explotando" violentamente. (Foto 2)


 
Punto cercano al anterior. Aspecto ennegrecido de la barrera de pinos. El eucalipto qumado junto al primer coche rebrotará tras el incendio, las vidas se han perdido para siempre (Foto 1).
Los dueños de estos terrenos forestales y las empresas de celulosas volverán a plantar pinos y eucaliptus. Esta desgracia servirá para pedir más medios. Y en unos meses otros incendios nos volverán a sobresaltar sin que seamos capaces de solucionar el problema, cuando desde hace años se sabe exactamente cuál es la solución. Más bosque autóctono y menos plantaciones.

domingo, 18 de junio de 2017

La mujer del césar no solo debe serlo sino parecerlo. Las institucones públicas y el ejemplo en el caso de las traslocaciones de especies endémicas

Según la historia, Julio César se divorció de Pompeya Sila al poco tiempo de ser ungido emperador, porque ella asistió a una Saturnalia, orgía sexual que se permitían las damas romanas de la aristocracia en algunas oportunidades. Anunciado el divorcio, las más conspicuas matronas del patriarcado romano pidieron a Julio César la revocatoria de su divorcio ya que su esposa, Pompeya, había asistido solo como espectadora y no había cometido algún acto deshonesto. Julio César contestó: “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo.”
Esta es una máxima que puede aplicarse a algunos organismo públicos sobre algunas de sus actuaciones que son un ejemplo de lo que no debe hacerse en cuestión de traslocaciones de especies autóctonas. Todo esto a pesar de que estas instituciones realizan una labor admirable en este y en otros campos de la protección medioambiental. Las instituciones deben dar ejemplo al ciudadano, deben asegurarse de hacer lo que nos piden a todos.
En este mismo blog se ha hablado muchas veces del problema de las traslocaciones de Schizogyne glaberrima, endemismo del sur grancanario, plantado en carreteras y jardines del norte (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/search/label/Schyzogine%20glaberrima). La presencia de S. glaberrima y S. sericea en una misma zona produce el híbrido natural Schizogyne x intermedia (descrito por Gunther Kunkel en 1980: Kunkel, G. 1980, An Excursion through my herbarum-II. Vieraea 8(2)(1978): 337-364), de ahí la necesidad de no plantar una de estas especies en el territorio de la otra.
Pues bien, en los parterres situados frente al edificio principal del Cabildo Insular de Gran Canaria, se plantaron hace algunas semanas varios ejemplares de lo que parece Schizogyne glaberrima, que todavía no han florecido (de ahí la imposibilidad de determinarla sin ningún tipo de duda), por lo que si se trasplantan a otra zona donde sean naturales, rápidamente, no se habrá producido ningún problema.

Imágenes de los ejemplares de Schizogyne glaberrima en los parterres delanteros del edificio del Cabildo Insular de Gran Canaria.

Otro caso es el del drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae). Si bien es cierto que todavía no se han encontrado híbridos entre los dos dragos autóctonos de esta Isla, el ya mencionado D. tamaranae y D. draco, sí es verdad que ambas especies no comparten territorio, siendo el primero propio del sur grancanario y D. draco del norte y quizá el oeste de la Isla. Por tanto es importante no traslocar estas especies. Ya existen muchos dragos (D. draco) plantados en el sur de la Isla, en jardines y carreteras, pero éstos fueron plantados en su mayoría cuando no se conocía la existencia de la especie grancanaria. De ahí que sea importante, a partir de ahora, limitar la expansión de estos dragos en zonas donde no sean propias.
Todavía no es común la presencia de ejemplares de D. tamaranae en cultivo en el norte y este de Gran Canaria, salvo en el propio Jardín Canario y un ejemplar que se encuentra en los jardines de la Biblioteca Principal de la ULPGC. Es fundamental que se evite que, cuando estos dragos florezcan y fructifiquen, no se puedan propagar sus semillas. En el jardín botánico Viera y Clavijo ya conocen de sobra esta necesidad, por lo que aunque son varios los dragos grancanarios que han florcido y fructificado, se ha tenido mucho cuidado en controlar la expansión de sus frutos. Es necesario hacer lo mismo cuando fructifique el drago de la biblioteca de la ULPGC. Aunque nos parezca una necesidad ayudar al conocimiento de la existencia de esta especie exclusiva de Gran Canaria, no es buena idea plantarla en jardines fuera de su zona natural de crecimiento.

 Ejemplar de Dracaena tamaranae plantado en el jardín de la biblioteca principal de la ULPGC
 Ejemplar de Dracaena tamaranae florecido en el Jardín Canario. Obsérvese que la inflorescencia se encuentra protegida con una bolsa blanca. No sabemos bien para qué se instaló esta bolsa, pero es un sistema interesante para evitar hibridaciones y propagaciones de las semillas en un lugar donde esta especie no es natural. El Jardín Canario se encuentra muy cerca del barrio capitalino denominado El Dragonal, por lo que la presencia pretérita de dragos, con toda probabilidad D. draco, indica la importancia de esta especie en la zona. Hoy es fácil encontrar plántulas de D. draco a lo largo del barranco de Guiniguada y en las proximidades del Jardín.

P.d.: la historia de la mujer del César se ha tomado de la web https://www.erepublik.com/es/article/la-mujer-del-c-eacute-sar-no-solo-debe-serlo-sino-parecerlo-a-los-congrios--2350532/1/20.

domingo, 11 de junio de 2017

Los residuos de jardinería y podas. Un problema de educación.

Muchas veces nos preguntamos cómo se han podido asilvestrar especies vegetales que se emplean en jardinería y que no tienen una fácil propagación sexual, por semillas. Una de las formas más habituales son los residuos de jardinería o de podas. Estos restos deben depositarse en puntos limpios o, si su tamaño es muy grande, pueden retirarlos los servicios de los distintos municipios. En Gran Canaria, por ejemplo, puede conocerse qué hacer con los residuos de jardinería y poda en cada municipio en la siguiente página web: http://cabildo.grancanaria.com/recogida-municipal-residuos.
Pero resulta mucho más fácil tirar estos restos al barranco más próximo o acumularlos en los márgenes de las fincas. De ahí que especies con facilidad para la propagación asexual, como acodos, puedan propagarse de fácil manera. Unas plantas especialistas en este sistema de propagagción y muy utilizadas en jardinería son las plantas crasas, cactáceas, algunas euphorbiáceas, crassuláceas, etc. 
Sirvan como ejemplo lo que podemos ver en la siguientes imágenes obtenidos en puntos muy distintos de la geografía grancanaria. El primero es un sector de la parte alta de Firgas, en las proximidades de El Zumacal, y el segundo, la zona de El Matorral, cerca del Veril, donde se pretende construir un parque acuático, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana.
Un problema de educación, de falta de sensibilidad ambiental y en ocasiones de desconocimiento de los problemas que derivan de esta mala costumbre.

 Residuos de jardinería en Firgas. Puede verse, en la primera fotografía, una pitahaya (Hylocereus sp.) en la que todavía se aprecia la forma del macetón donde crecía, Aloe arborescens y Austrocylindropuntia subulata, y en la segunda ejemplares ya asilvestrados de Opuntia monacantha (= O. vulgaris) y Yucca sp.

Imagen de los residuos de poda y jardinería, con diferentes especies crasas, restos de adelfas, césped, etc.

domingo, 4 de junio de 2017

El problema de los conejos en el Parque Nacional del Teide. No hay más ciego que el que no quiere ver, y los administradores que lo ven y no hacen nada.

Hace tiempo que no aparece en los medios el tema de la acción negativa que los conejos (Oryctolagus cuniculus) realizan sobre la flora del Parque Nacional de Las Cañadas. Hace dos años, en 2015, era un tema frecuente en los medios de comunicación locales, y la polémica entre conservacionistas y cazadores estaba en todo su apojeo (pueden ver como ejemplo estas noticias de aquel momento: http://www.periodismoull.es/la-introduccion-de-herbivoros-durante-la-colonizacion-de-canarias-perjudica-la-flora-insular/; http://acec-canarias.blogspot.com.es/2015/04/ya-el-conejo-me-esrisco-la-retama.html; http://www.diariodeavisos.com/2015/07/alerta-conejo-en-canarias/; http://lacazaencanarias.blogspot.com.es/2015/07/contestacion-los-especialistas-de-la.html; etc.). Pero que no se hable de él no implica que se ya no exista. En un breve viaje a Las Cañadas del Teide pudimos comprobar la magnitud del problema y alguno de sus pricipales aspectos polémicos.
Un simple recorrido por la mayor parte del territorio que configura el Parque Nacional nos deja ver claramente dos problemas importantes: el envejecimiento de la población de retamas del Teide (Spartocytisus supranubius); y la llamativa pérdida de biodiversidad vegetal de gran parte de la zona. Lo primero es constatable incluso en un breve periodo de tiempo, utilizando las imágenes de Google Earth. En las siguientes imágenes se puede apreciar el estado del matorral dominado por la retama en dos puntos del Parque: el primero cercano a Izaña y a los volcanes de Fasnia, y el segundo en Cañada Blanca, entre el edificio del teleférico y el Parador Nacional.

 En la parte superior imagen del año 2000, y debajo de 2015. Las coordenadas de la zona son latitud 28°17'25.15"N, y longitud 16°32'19.75"O. Todo el sector muestra la misma cantidad de retamas muertas.
Zona de Cañada Blanca. Las retamas con el centro claro muestras su grado de degradación.
En cuanto a la pérdida de biodiversidad hay que apuntar que en ambas zonas, como en gran parte del Parque, sólo dominan 3 especies vegetales: la propia retama, la hierba pajonera (Descurainia bourgaeana) y sobre todo la hierba conejera (Pterocephalus lasiospermum). Para ver otras especies hay que acercarse a los riscos o malpaises, donde la diversidad crece expectacularmente, pudiendo encontrar decenas de especies endémicas exclusivas de esta formación vegetal (Echium wildpretii, Argyranthemum teneriffae, Nepeta teydea, Cheirolophus teydis, Scrophularia glabrata, Tolpis webbii, Erigeron cabrerae, Echium auberianum, Pimpinella cumbrae, Silene nocteolens, y un largo etcétera).
Estos son los síntomas, pero ¿cuáles son las causas? Un pequeño paseo entre las retamas de Cañada Blanca nos contesta rápidamente. La densidad de letrinas en toda la zona es espectacular. En 100 metros pueden encontrarse tres o cuatro letrinas de gran tamaño, con excrementos recientes, escarbaduras, ramas ramoneadas, huellas e incluso caminos bien marcados por los pasos de los conejos y, a las 12 de la mañana, varios conejos saliendo al paso de los caminantes. La densidad de conejos en esa zona es enorme. ¿Cómo contrasta esta apreciación con las observaciones de los cazadores que dicen que no hay muchos conejos en Las Cañadas? Quizá no miramos en los mismos lugares. Seguramente los conejos se han refugiado en zonas próximas a carreteras, caminos, y lugares dentro del Parque donde no se cazan, y han desaparecido de las montañas colindantes. Quizá la progresión del pinar que rodea Las Cañadas, donde el conejo tiene menos comida, ha forzado al animal a acumularse en el retamar. Sería un tema de estudio, pero que la cantidad de conejos existente en grandes zonas del parque es muy alta es innegable.
¿Y cuál es el efecto de los conejos sobre las retamas? Para saberlo basta con observar las parcelas de exclusión que se han instalado en la misma zona de Cañada Blanca. En su interior es posible ver bastantes retamas jóvenes, e incluso plántulas, cosa que no vimos fuera de estas parcelas en cuatro horas de camino. ¿Y sobre a biodiversidad? El hecho de que esta diversidad aumente en zonas pedregosas o inclinadas, donde al conejo le cuesta más entrar, ya es una pista, pero otra es la presencia de otras especies refugiadas entre las ramas secas de las retamas muertas, como se refugian las esparragueras o cornicales entre las pencas de los cardones en las zonas bajas.
Conclusión: aunque no se hable de él el problema persiste, y al menos una de sus causas es la proliferación excesiva de conejos en el Parque Nacional. Algo hay que hacer. NO se olvide que es un Parque Nacional y que la prioridad en éstos es la preservación de la naturaleza, no su uso cinegético, apícola o turístico. Y si no se quiere que sea así, pues que se le quite la categoría de Parque Nacional y problema resuelto.

 Dos imágenes de grades letrinas en la zona de Cañada Blanca ambas utilizadas esa misma noche.

 Un ejemplar de Nepeta teydea se refugia de los herbívoros entre las ramas secas de una retama muerta.
 Escarbaduras de conejo debajo de una hierba pajonera, buscando raices frescas como alimento.

 Escarbaduras junto a una letrina. El sustrato blando de los campos de piedra pómez favorece la acción de estos conejos y la erosión del suelo.

Camino transitado por conejos, tal como denotan las huellas que se alinean junto a la señal clavada en el suelo.

 En las zonas pedregosas como este frente de colada es el único lugar donde pueden verse taginastes rojos y otras especies propias de la vegetación del Parque Nacional.

 Típico aspecto de una retama en la zona visitada. Las ramas más bajas han sido ramoneadas dejando el paso libre hasta el tronco principal de la retama. Si afectan a este tronco la retama se empezará a secar desde el interior al interior, dando lugar a las características retamas en forma de "atolón" que pueden verse en las fotos de satélite anteriores.

Rama de hierba pajonera ramoneada por conejos la noche anterior. Esta costumbre ya la vimos en los conejos sobre otras especies, como sobre Lotus kunkelii en el SIC de Jinámar.

Parcela de exclusión cercana al Parador Nacional.


Imágenes de retamas jóvenes e incluso plántulas muy pequeñas en el interior de la parcela de exclusión. Estos son los únicos sitios donde vimos ejemplares tan jóvenes en todos los días que estuvimos de visita en el Parque Nacional.

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