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sábado, 20 de octubre de 2018

Seguimos con insectos parásitos de especies invasoras: la cochinilla Glycaspis brimblecombei y la avispa formadora de agallas Ophelimus maskelli, ambos parásitos del eucalipto rojo, presentes en Canarias.

   Parece que la información sobre plagas forestales o agrícolas presentes en Canarias es mucha más de la que parece, pero hay que buscarla detenidamete. Esto nos sucedió con dos insectos considerados verdaderas plagas para el eucalipto rojo (Eucalyptus camaldulensis), que aunque no están incluidos en el listado de especies terrestres presentes en Canarias ni en el proyecto Banco de Datos de la Biodiversidad de Canarias (http://www.biodiversidadcanarias.es/atlantis/common/index.jsf), sí están citados en las Islas, aunque muy recientemente en el caso de la avispa: 

Malumphy, C., (2018). First record of Eucalyptus leaf gall wasp, Ophelimus maskelli (Ashmead) (Hymenoptera: Eulophidae), an invasive pest of Eucalyptus spp., in the Canary Islands. Entomologist's Monthly Magazine 154(3), 213-216. 

Malumphy,C., (2010). First record of the red gum lerp psyllid, Glycaspis brimblecombei Moore (Hemiptera: Psyllidae), in the Canary Islands. Entomologist's Monthly Magazine 146(1754-59), 148 

    Tras consultar con los expertos, gracias a la colaboración de Juan Luis Rodríguez Luengo, resulta que ambas especies se encuentran al menos en Tenerife y la cochinilla también en Gran Canaria. Nosotros aportamos aquí la posile presencia de la avipa agalladora en Gran Canaria, donde hemos localizado algunos eucaliptos con lo que pareden agallas de este insecto. Son las imágenes que acompañan a la entrada. El orificio superior de la pequeña agalla indican el lugra por donde emergió el nuevo adulto una vez desarrollado en su interior. 
    Sobre todo la cochinilla está declarada como organismo nocivo para la especie que ataca (ver en la página web de EPPO, https://www.eppo.int/ACTIVITIES/plant_quarantine/alert_list), al ser esta una especie introducida, el daño que ocasiona puede ser importante en las plantaciones de eucalipto .

Imágenes de un adulto de Glycaspis brimblecombei y de una infestación sobre Eucalyptus camaldulensis. Imágenes tomadas de https://www.eppo.int/ACTIVITIES/plant_quarantine/shortnotes_qps/glycaspis_brimblecombei


 
 Imágenes de un adulto y de agallas de Ophelimus maskelli. Tomadas de https://bladmineerders.nl/parasites/animalia/arthropoda/insecta/hymenoptera/apocrita/eulophidae/ophelimus/ophelimus-maskelli/


Hojas de Eucalyptus camaldulensis con agallas de Ophelimus maskelli recogidas en un árbol de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. El orificio de la agalla permite su reconocimiento como tal.

jueves, 27 de enero de 2011

Los eucaliptos. Una relación de amor-odio.

En Canarias se han asilvestrado dos especies del género Eucalyptus: Eucalyptus globulus, el aucalipto blanco, y Eucalyptus camaldulensis, el aucalipto negro, el primero de flores grandes (ver imagen) y el segundo de "pseudohojas" (en realidad son ramitas aplanadas o filodios) y flores mucho más pequeñas. Los dos son procedentes de Australia y son considerados invasores (ver más información al respecto en la nase de satos de especies introducidas http://www.interreg-bionatura.com/especies/pdf/Eucalyptus%20camaldulensis.pdf y http://www.interreg-bionatura.com/especies/pdf/Eucalyptus%20globulus.pdf).
Más allá de estas consideraciones, en las Islas se ha establecido tradicionalmente sobre esta especie una relación un tanto ezquizofrénica de amor y odio. En ocasiones se les señala como perfectamente introducidos en nuestra cultura popular, que utiliza sus recursos, madereros, medicinales, paisajísticos, hasta el hecho de que se incluye a este árbol dentro del acervo cultural insular (http://www.culturatradicionalgc.org/Especias-y-Hierbas-Medicinales/Hierbas-Medicinales/Eucalipto-Blanco.html). Prueba de este arraigo es su presencia en la prensa local cuando, por cualquier causa: una ampliación de una carretera (ver ejemplo), o la presencia de una plaga que les afecta(otro ejemplo), estos árboles se ven en peligro.
También es importante su ya escaso uso como especie maderable (http://www.pellagofio.com/?q=node/139).
Todo esto, no evita que en los medios conservacionistas se mantenga, no sin razón, una lucha contra la extensión de estas especies calificándolas de invasoras.
¿Qué hay de cierto en todo esto?
Como siempre no existe una única verdad, ambos enfoques son ciertos. Por un lado el eucalipto, como el castañero o el almendrero, se ha incorporado a nuestro acervo cultural y paisajístico, teniendo además interés medicinal. Pero no es menos cierto que este tipo de formaciones vegetales son cultivos, y no bosques, por lo que no contribuye a la biodiversidad (tal como se nos dice en un interesante artículo de la revista Quercus del mes de enero, http://www.quercus.es/noticia/3882/Art%C3%ADculos-de-fondo/contribuyen-cultivos-eucaliptos-conservar-diversidad-biol%C3%B3gica.html).
Esta disparidad de criterios no es exclusiva de Canarias, al contrario, se da en cualquier zona en la que se plantan eucaliptos en deprimento de la vegetación auctóctona. Sirva de ejemplo este divertido comentario en un foro gallego, sobre la creación de la Mesa por la Libertad Arbolística, una presunta asociación que declara la libertad de plantar en un terreno propio lo que a uno le parezca. No se lo pierdan que tiene miga (http://www.ciberirmandade.org/taboleiro/viewtopic.php?f=13&t=3136).
Para concluir: los eucaliptos no son grandes enemigos del bosque natural. No lo desplazan, pero tampoco permiten la regeneración natural de la vegetación y frenan su progresión. Esto implica que deben ser controlados en espacios naturales y, a ser posible, sustituidos por árboles autóctonos que faciliten la progresión natural del sistema.
Como en muchas relaciones humanas, esta que mantenemos con el eucalipto puede resultar dañina para una parte. Más vale quedarse cada uno en su sitio, los eucaliptos en las zonas urbanas y en cultivos, y los árboles autóctonos en nuestros montes.


Eucalyptus globulus o eucalipto blanco

Ejemplar joven de Eucalyptus camaldulensis creciendo a unos 50 metros de un individuo adulto de la misma especie. Crece entre los helechales y con un ejemplar de Bencomia caudata en su base. Cuando el eucalipto, especie de rápido crecimiento, proyecte su sombra sobre las especies vecinas y sus hojas, con propiedades alelopáticas se acumulen en el suelo, impedirá la regeneración que se está produciendo en estos momentos.

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