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miércoles, 5 de mayo de 2021

Vertederos e introducción de plantas invasoras e introducidas: el caso del vertedero de Degollada de La Yegua, sur de Gran Canaria)

    Ya hemos comentado en este blog la importancia que están teniendo en los últimos años los restos de podas de jardinería en la proliferación de diferentes especies introducidas e invasoras. Hace pocos días pudimos visitar el vertedero ilegal de Degollada de La Yegua, en la carretera de Maspalomas a Fataga, municipio de San Bartolomé de Tirajana. Aunque se trata de un vertedero clausurado y cerrado actualmente, todavía es posible percibir sus dimensiones y los restos de cristales, escombros, por una amplia zona, tal como se ve en la imagen aérea de google Earth. El vertedero es visible desde un altura de 25 km, y cubre unas 6 hectáreas. Se encuentra a 560 m de altitud en el macizo de Amurga.

    Junto a los escombros y vídrios, también se han vertido en esta área una gran cantidad de tierra procedente de las obras realizadas en la costa, junto a restos de podas, restos de neumáticos, baños, etc. Con todo este material, se introdujeron en la zona una buena cantidad de plantas procedentes de los jardines de las urbanizaciones. Un rápido vistazo a la zona nos permitió encontrar algunas de las plantas introducidas e invasoras más comunes de la costa, pero inexistentes a esta altitud. Lás más llamativas son Prosopis juliflora, Maireana parviflora, Malephora crocea, Atriplex semibaccata y Aloe vera. Se hace necesaria una visita más concienzuda.

    A lo largo de esta carretera que asciende hasta Fataga, hay varios vertederos ilegales y en todos puede observarse alguna de estas plantas llevadas desde las zonas urbanas y puestas muy cerca de uno de los mejores ecosistemas de la Isla, el cardonal de Amurga.

    Los vertederos icontrolados y la mala gestión de los restos de podas son la forma más rápida en que las especies empleadas en zonas urbanizadas pueden asilvestrarse y convertirse en problemas ambientales de primer orden. Se necesita no sólo su clausura, sino un seguimiento para comprobar que no sean focos de introducciones no deseadas.

    Afortunadamente, la vegetación de la zona empieza a colonizar estos montones de escombros formados por retretes rotos, trozos de escayola y azulejos de baño, dando lugar a una imagen a medio camino entre lamentable y esperanzadora.


Localización del vertedero

Prosopis juliflora

Maireana brevifolia

Malephora crocea
 
Atriplex semibaccata
 
Aloe vera
 
Limonium preuxii, endemismo grancanario, creciendo entre los escombros. ¿Tristeza o esperanza?


domingo, 6 de enero de 2013

Hábitats de acogida para plantas introducidas e invasoras. El ejemplo de Bocabarranco (Telde, Gran Canaria)

La idea de que existen una serie de zonas con características peculiares que les hacen ser más asequibles para la proliferación de especies vegetales introducidas no es nueva. Es frecuente ver cómo las plantas ornamentales se asilvestran en bordes de carretera, cauces de barrancos alterados, eriales y escombreras, etc. Este tipo de ambientes suelen agrupar varias características apropiadas para la proliferación de nuevas especies: están cerca de zonas ajardinadas de donde proceden las semillas o propábulos, sus suelos son ricos en nitrógeno y suelen ser más húmedos que las zonas naturales o seminaturales circundantes.
Un claro ejemplo son los ya mencionados cauces alterados de barranco, pongamos por ejemplo, la desembocadura del barranco de Telde, Bocabarranco, entre el centro comercial Las Terrazas y la ITV cercana (ver la imagen que acompaña la entrada). Potencialmente se trataría de un cauce dominado por tarajales (Tamarix canariensis) y salados (Suaeda vera, Schizogyne sericea, Suaeda mollis, etc.), de los que afortunadamente quedan relictos importantes en la misma zona. Pero el aporte de escombros, la construcción de un gasoducto que lo cruza, la "limpieza" periódica que sufre y el paso de vehículos y personas, lo ha transformado de manera muy profunda. Pues bien, en unas cuantas decenas de metros podemos encontrar sin ninguna dificultad más de 20 especies de plantas introducidas, algunas de ellas muy frecuentes en otras muchas zonas similares de todo el Archipiélago, como Datura stramonio, Datura innoxia, Lycopersicon esculentum, Cynodon dactylon, Nicotiana glauca, Atriplex semibaccata, Washingtonia sp., Pennisetum setaceum, Ricinus communis, etc., y otras más raras como Cortaderia selloana (dos ejemplares), Paspalidium geminata, Moricandia arvensis, o Malephora crocea (más de 5 ejemplares dispersos por todo el cauce).
La presencia de estas plantas en este tipo de hábitats no es un problema inmediato, ay que se trata de ambientes muy alterados, pero sí pueden servir de "reservorios" donde estas plantas crecen, se aclimatan y pueden mantener poblaciones más o menos estables que, si logran asociarse con otros organismos que los dispersen, podrían ser fuente de futuros problemas, como ocurre con los aromeros (Acacia farnesiana) y los conejos. 
El control de estos hábitats de acogida resulta sencillo e importante para la detección temprana de nuevas plantas potencialmente invasoras.


 Zona de Bocabarranco donde se acumulan todas las plantas citadas

  Malephora crocea, en flor en esta época y frecuente en la zona.

Atriplex semibaccata


Cortaderia solloana



  

Moricandia arvensis

 Paspalidium geminatum

 Washingtonia sp. y Cortaderia selloana

 Lycopersicon esculentum


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Las especies invasoras en el año internacional de la Biodiversidad