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sábado, 2 de febrero de 2013

Dos novedades para la flora exótica introducida de Gran Canaria: Galinsoga quadriradiata y Loenotis nepetifolia.

Ya se ha reflexionado muchas veces en este blog sobre la diferencia que existe entre especies invasoras y especies introducidas. Para lo primero es necesario que se demuestre que la especie en cuestión crea problemas en los ecosistemas naturales o seminaturales de un territorio. En la mayoría de los casos, como no conocemos todos los efectos que produce la existencia de una determinada especie en la zona donde aparece resulta que, salvo en casos muy claros (Opuntia, Arundo, Pennisetum, etc.), no sabemos si una planta es invasora o sólo puede clasificarse de exótica introducida.
Por esto son imprescindibles trabajos que nos expliquen la relación que existe entre las plantas exóticas introducidas y el resto de elementos del sistema donde aparece.
Hasta ese momento nos contentaremos con anunciar la presencia de especies exóticas introducidas en nuestros campos, como son las tres que añadimos en esta entrada. La primera una vieja conocida que aumenta su presencia en las medianías de Gran Canaria, Nicandra physalodes; la segunda, Galinsoga quadriradiata,  una pequeña hierba americana conocida hasta hoy en ambientes ruderales y herbazales nitrófilos de Tenerife y La Gomera, que empieza a localizarse en Gran Canaria, de donde procede la imagen; e igual ocurre en Leonotis nepetifolia. Ambas especies no están citadas en la Lista de Especies Silvestres de Canarias (Hongos, plantas y animales terrestres) (http://www.gobcan.es/cmayot//medioambiente/centrodocumentacion/publicaciones/libros/biodiversidad/013.html), son pues la primera vez que se citan para Gran Canaria.
 Leonotis napetifolia. Secándose ya tras los últimos meses sin lluvia.

 Nicandra physalodes cubriendo el fondo de un barranco de las medianías de Gran Canaria, compartiendolo con Echium decaisneis, Bryonia verrucosa, Rumex lunaria, Bosea yervamora, etc.)

Galinsoga quadriradiata. Se diferencia de su congénere Galinsoga parviflora por la presencia de pelos gglandulosos en tallos, pedúnculos de los capítulos y hojas.

sábado, 30 de abril de 2011

Nicandra physalodes. Una bonita planta introducida con muy malas intenciones.

Ya se ha apuntado en ocasiones en este mismo blog, que la importancia de una introducción no radica en el número de individuos que logren colonizar el hábitat, sino en la capacidad de dichos ejemplares para modificar las características del mismo y transformarlo. Un único individuo de Carpobrotus edulis modifica más el ambiente donde crece (impidiendo el crecimiento de otras plantas, compitiendo por los polinizadores, propagándose rápidamente, etc.) que muchas plantas de Verbena supina (por ejemplo). Este es el caso de las plantas tóxicas o con efectos nocivos para los animales, y este es el caso de Nicandra physalodes, la manzana del Perú, o la planta "shoofly" (vetemosca), como la llaman los anglosajones.
Nicandra physalodes es una planta anual o bianual que llega a alcanzar un poco más de un metro de altura, originaria de Sudamérica. En Canarias se ha encontrado en todas las islas excepto El Hierro y Fuerteventura, y hasta el momento recibe la consideración de introducida, no de invasora (cf. aquí). En Gran Canaria es muy común en la zona noreste, desde los 200 a los 500 m sobre el nivel del mar (San José del Álamo, Tamaraceite, Arucas, etc.). Crece sobre todo en bordes de pistas y carreteras, pero decir esto en el norte de Gran Canaria es decir que puede encontrarse en cualquier sitio, a pocos metros de bosquetes de acebuches (Olea cerasiformis), palmerales, etc. Pero su efecto no está en su capacidad de ocupar el espacio, que no es mucha, sino en la toxicidad de toda la planta, rica en alcaloides, como en casi todas las Solanáceas, familia botánica a la que pertenece el género Nicandra (ver aquí). Además, dado su efecto insecticida, esta especie puede modificar el ecosistema selecionando polinizadores y/o dispersores de sus semillas, afectando a la capacidad de progresión de la vegetación autóctona. Pocos ejemplares, y a cierta distancia de los núcleos mejor conservados tienen efectos importantes sobre la capacidad de regeneración de los ecosistemas.
Pero en el caso de Nicandra physalodes tampoco hay que descartar su potencial invasor, ya que en muchas partes del Planeta recibe esta consideración de especie invasora (Hawai, Japón, China, Estados unidos, Portugal, etc.) (confirmar en
http://www.hear.org/pier/species/nicandra_physalodes.htm

http://www.invasive.org/browse/tax.cfm?fam=457&genus=Nicandra

http://invasive.m-fuukei.jp/sdetail.php?g=Nicandra&s=physalodes

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Las especies invasoras en el año internacional de la Biodiversidad