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viernes, 1 de septiembre de 2017

Especies introducidas del género Quercus en Canarias. Robles, encinas y alcornoques en el Barranco de los Cernícalos (Telde, Gran Canaria)

El Barranco de los Cernícalos es uno de los espacios naturales emblemático de Gran Canaria. Incluido en la Reserva Natural Especial de Los Marteles, este barranco alberga la mejor sauceda de Gran Canaria, y quizá de Canarias, y la mejor representación de un acebuchal en todas las Islas. En su seno crecen especies vegetales endémicas y raras en la isla, como Anagyris latifolia o Canarina canariensis. Es sin duda una de las visitas más recomendables en la geografía grancanaria.
Uno de los muchos alicientes que tiene el barranco es encontrar en sus inicios los ejemplares más grandes y antiguos de la isla de tres árboles introducidos en Canarias, el roble Quercus robur, la encina, Quercus ilex y el alcornoque, Quercus suber. No es el único sitio donde crecen estas especies, pero sí el único que conocemos donde podemos ver las tres especies juntas y con una representación tan importante, en calidad y cantidad de ejemplares.
   Las tres son especies introducidas, pero sólo el roble y el alcornoque parecen ser capaces de propagarse por sí mismas con alguna facilidad. Pueden verse plántulas de ambos árboles a lo largo de toda la zona.
   Otras especies del género que se han introducido en Gran Canaria son Quercus cerris (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2016/12/quercus-cerris-el-roble-turco-un-nuevo.html) y Quercus rubra, plantado en algunos jardines de la Isla, pero en ninguno de estos casos se ha documentado su asilvestramiento.
   La densidad de estos árboles en la zona inicial del acebuchal es muy importante, tal como puede verse en las imágenes que acompañan a esta entrada. Sería importante controlar estas poblaciones y favorecer los acebuches de la zona. Es muy probable que, si no se controlan la proliferación de alcornoques en ese sector del barranco, la población llegue a convertirse en estable y pueda dificultar la regeneración del impresionante bosque termófilo del barranco.


Imágenes de la ladera de solana del Barranco de Los Cernícalos. Los grandes árboles con troncos casi negros son alcornoques o encinas 

Zona del Barranco de Los Cernícalos donde pueden verse estos árboles con normalidad.

 Tronco de Quercus robur, con profundas grietas.

 Tronco de Quercus ilex, agritado pero más liso que el anterior.

 Típico tronco del alcornoque, Quercus suber, formando el corcho.

 Bellotas de Quercus ilex, a la izquieda, más anchas y achatadas, con caperuzas más grandes, y de Quercus suber a la derecha, más alargadas y delgadas con la caperuza más pequeña. Estos caracteres son muy variables, por lo que no nos servirán para diferenciar ambas especies.
 
 Hojas de Quercus ilex. Los ejemplares que pueden verse en Los Cernícalos pertenecen a Quercus ilex subsp. rotundifolia (= Q. rotundifolia).

 Hojas de  Quercus robur. Esta especie es caducifolia, mientras que las otras dos mantienen siempre hojas en sus ramas.

 Hojas de Quercus suber, más grandes, menos duras y con bordes dentados. Cuando las hojas pertenecen a plántulas o rebrotes de raíz o base del tronco, los dientes son más pronunciados y la hoja más pequeña y dura.
  
Composición con hojas de las tres especies mencionadas. Las hojas del roble pueden ser más grandes, pero la escasa puviometría de a parte baja del barranco donde vive, no permite que sena tan grandes como las que podemos encontrar en otros lugares de la Isla (Osorio, Valleseco, Barranco de la Virgen)

lunes, 15 de agosto de 2016

La Finca de Osorio (Gran Canaria), un paraiso para la flora introducida.

En Gran Canaria todo el mundo conoce la finca de Osorio. Se trata de una lugar privilegiado en donde, desde hace décadas, se intenta llevar  a cabo una labor de restauración del monte verde, a la vez que sirve de centro didáctico, de aula de la naturaleza, siendo el lugar de visita de gran cantidad de centros docentes, grupos de aficionados a la naturaleza, centro etnográfico, ganadero, etc. En resumen, un lugar emblemático para la conservación medioambiental en la isla de Gran Canaria. De ahí que sea muy importante tener en cuenta la problemática de las invasiones bilógicas en este lugar. En este blog ya hemos dedicado alguna entrada a este asunto (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2011/06/las-especies-exoticas-invasoras-y-la.html), pero vale la pena recordar y ampliar lo dicho hace ya 5 años.
En la finca, antiguamente agrícola, se mezclan especies introducidas propias de esta actividad: frutales como el castaño (Castanea sativa) cuyos ejemplares más viejos están secándose pero no faltan jemplares jóvenes que mantengan la población naturalizada; árboles a medio camino entre ornamentales y productores de comida para el ganado, como los alcornoques y los robles (Quercus suber y Q. robur), que se propagan tanto a partir de bellotas como por rebrotes de raíz, con otras especies puramente ornamentales, entre las que destacan por su abundancia Ligustrum japonicum y Robinia pseudoacacia. El primero es sin duda el más peligroso, ya que crece con gran facilidad entre los bosquetes de laureles canarios que están regenerando la laurisilva natural de la zona. Las hojas de esta especie son similares a las del laurel, por lo que muchas veces puede pasar desapercibido. Sólo ahora, en los meses de verano, cuando Ligustrum japonicum florece, puede apreciarse claramente el grado de abundancia de la planta en toda la finca. Su forma de propagación parece ser la dispersión de sus semillas, en las que pueden tener una labor importante la gran cantidad de aves que se encuentran en el bosque, incluidas, como curiosidad, un buen número de gallinas.
Robinia pseudoacacia se propaga de distinta forma, sobre todo a partir de brotes de raíz, por lo que su forma de extenderse es siempre a partir de ejemplares más adultos plantados en las orillas de los caminos.
Otras especies arbóreas o arbustivas introducidas en la finca son Ailanthus altissima, Pinus halepensis, Rosa sp., Ulmus minor, Populus alba, Pittosporum undulatumEucaliptus spp. y muy recientemente hemos encontrado Myoporum laetum, una especie de uso ornamental e invasora.
Algo hay que hacer para que la finca de Osorio no se convierta en un arboretum, donde las especies autóctonas, plantadas o naturales, compitan con las introducidas. Hay que realizar un proyecto para la finca, al igual que se hace con un espacio natural protegido, considerando qué parte de la misma se considera de uso didáctico, cuál de uso científico, etc., y trabajar no sólo en la reintroducción de flora autóctona, sino en la eliminación de las plantas introducidas que puedan dar al traste con esa planificación y con el gran trabajo (y costoso) que se ha llevado hasta el presente.

Inflorescencia de Ligustrum japonicum. En la isma imagen pueden apreciarse las hojas, similares a las del acebiño (Ilex canariensis) también plantado en la finca, o a las del laurel canario (Laurus novocanariensis)

 Ligustrum japonicum en floración, creciendo entre otros árboles, autóctonos e introducidos.

 Ejemplar joven de Ligustrum japonicum, nacido muy probablemente de semilla.

 Grupo de Robinia pseudoacacia, creciendo a la orilla de la pista de entrada a la finca, a partir de brotes de raíz de ejemplares más adultos.

 Características espinas en la base de las hojas compuestas de Robinia pseudoacacia. Este carácter nos puede ayudar a determinar la planta cuando, como ahora, no está en floración.

 Ejemplar de Myoporum laetum creciendo entre un bosquete de laureles y fayas (Morella faya) en Osorio.
Hoja de Myoporum laetum con la multitud de glándulas traslúcidas de sus hojas. Este es también un carácter diafnóstico que nos prmite determinar la especie sin dificultades.


 Ejemplares juveniles de roble (Quercus robur) crciendo en el suelo de la finca, junto a brezos y barbusanos. Este tipo de regeneración mantiene estable la población de robles, castaños y alcornoques.

Ailanthus altissima, otro árbol ornamental que se dispersa fácilmente de semilla y de raíz, considerado en todo el mundo como una de las especies más invasoras y presente en la finca.

viernes, 11 de julio de 2014

Las especies introducidas como problema en la reintroducción de especies en peligro: el caso de Los Chorros (Firgas-Gran Canaria)

Uno de los principales problemas con que topan las introducciones de especies en peligro de extinción es sin duda la prolliferación de especies introducidas e invasoras en el mismo ambiente donde se plantean estas reintroducciones. Esta cuestión es claramente perceptible en cualquier lugar donde se produce un trabajo de este tipo, pero cobra especial relevancia en la laurisilva o monte verde canario, dado su enorme grado de alteración y la gran dificultad de encontrar lugares donde repoblar con especies arbustivas endémicas y en peligro. Un claro ejemplo de lo apuntado se produce en la zona de Los Chorros, en la parte alta del municipio grancanario de Firgas. En esta zona se han plantado la mayor parte de las especies endémicas de Gran Canaria, propias del monte verde, y con serio peligro de desaparecer, dadas sus pequeñas poblaciones naturales: Isoplexis chalcantha, Sideritis discolor, Sambucus palmensis, Scrophularia calliantha, Ixanthus viscosus, Gesnuinia arborea, etc.
Todas estas plantas se encuentran debajo de un bosquete de árboles alóctonos: Populus alba, Ulmus minor, Quercus robur, Quercus ilex, etc.
Muy cerca, en las laderas más soleadas, prolifera Lantana camara. En los bordes de los eucaliptares, pistas y carreteras próximas, abunda Paraserianthes lophanta. Los propios eucaliptos (Eucaliptus globulus y Eucaliptus camaldulensis, mayoritariamente), y el castaño (Castanea sativa) caracterizan el paisaje, y no son raros los pinos, tanto Pinus canariensis, como Pinus radiata.
Muy cerca, en la carretera de Los Chorros a Teror, es espectacular, sobre todo en esta época del año, la presencia de una población de Gonospermum canariense, partiendo de un núcleo de individuos cultivados, pero totalmente asilvestrada y en franca expansión.
Ojalá que estas plantaciones tengan éxito y en pocos años podamos encontrar nuevas localidades de estas especies autóctonas en las proximidades, pero no estaría mal, a  la vez que se fomenta la existencia de estas espcies, se trabajase en un cambio de hábitat, eliminando, poco a poco, las espcies alóctonas y sustituyéndolas por especies arbóreas nativas, pero sin entrar como un elefante en una cacharrería, como suele ser frecuente en algunas actuaciones forestales.
La recuperación de especies sirve de poco si no se corresponde con una recuperación de los hábitats donde viven estas plantas. Si la recuperación del oso pardo depende de la regeneración del bosque cantábrico y la del lince depende del bosque mediterráneo y de los conejos que alberga, la salvación de Sambucus palmensis, Sideritis discolor, etc., etc., depende de la calidad y cantidad de su hábitat en Gran Canaria.


  Sideritis discolor e Isoplexis chalcantha, dos de las especies reintroducidas en la zona de Los Chorros (Firgas-Gran Canaria)


 Paraserianthes lophanta.


 Zona de la reintroducción. Los árboles de gran tamaño, verde oscuro, son Quercus robur, los más bajos son Ulmus minor. A la derecha se aprecian los castaños en flor.


 Cauce del Barranquillo de los Chorros, el mismo donde se asienta la reintroducción, poblado de Populus alba y Ulmus minor. En la parte superior de la imagen se aprecia el granadillar con brezos propio de la zona.

 Población de faro, Gonospermum canariense, endemismo palmero y herreño, introducido en Gran Canaria.

 Detalle de la inflorescencia de Gonospermum canariense.

Planta juvenil de Gonospermum canariense.

martes, 7 de junio de 2011

Las especies exóticas invasoras y la restauración de la vegetación natural: el caso de la Finca de Osorio (Gran Canaria)

Hasta el momento, los trabajos encaminados a la restauración de la vegetación natural se basaban casi exclusivamente en la repoblación de los elementos vegetales propios de cada formación. Así para regenerar los pinares canarios se plantan pinos (Pinus canariensis), o para aumentar la superficie cubierta por el monte verde canario se repuebla con laureles (Laurus novocanariensis), acebiños (Ilex canariensis), fayas (Myrica faya) o brezos (Erica arborea), entre otras muchas especies. Pero cuando estos trabajos de regeneración parten de zonas antropizadas en las que la vegetación natural está regenerándose rápidamente, caso de la emblemática Finca de Osorio en Teror (Gran Canaria), o de gran parte del norte insular, la cosa no es tan simple. En este precioso enclave grancanario, los laureles, barbusanos (Apollonias barbujana), brezos, fayas, y en general, toda la vegetación autóctona se está regenerando desde hace años, pero a su vez, un buen número de especies arbóreas exóticas que se cultivaban en la finca también están progresando de manera natural. Son frecuentes olmos (Ulmus minor), alcornoques (Quercus suber), robles (Quercus robur), aligustres (Ligustrum lucidum), falsas acacias (Robinia pseudoacacia), árboles del paraiso (Ailanthus altissima), Pittosporum undulatum, eucaliptus (Eucaliptus camaldulensis) y sobre todo castaños (Castanea sativa), que forma la mayor parte de la cobertura en grandes superficies de la zona. Todas estas especies exóticas se regeneran de manera natural y conviven con las autóctonas, dando lugar a bosquecillos muy atractivos estéticamente pero que en nada responden al esquema florístico y ecológico de un monte verde. Igual podríamos decir del estrato arbustivo o herbaceo. Allí conviven especies emblemáticas de la laurisilva canaria, como el bicácaro (Canarina canariensis) o la mayor población grancanaria de reina del monte (Ixanthus viscosus), con otras introducidas e invasoras como Ageratina adenophora o Chasmanthe aethiopica.
Sería necesario aclarar cuál debe ser el objetivo de un espacio natural como la Finca de Osorio: didáctico, formativo, proteccionista, etc., y realizar una gestión adecuada al objetivo. Si lo que realmente se quiere es crear un enclave de monte verde o laurisilva que sirva de ejemplo para visitantes y curiosos, debería pensarse en la necesidad de actuar sobre las especies exóticas, y no sólo en repoblar con especies autóctonas.
La creencia de que la vegetación autóctona terminará desplazando a la exótica, no está del todo contrastada ni se basa en algún caso similar, sino en apreciaciones particulares. Lo que conocemos, no del monte verde, sino del pinar canario con respecto a Pinus pinea, es que de momento forman bosques mixtos de ambas especies, que se mantienen en el tiempo y que parece, pueden llegar a estabilizarse como tales. Es también necesario algún trabajo científico que nos diga claramente cuáles son las espectitivas de los castañares del norte insular y si es necesario actuar para facilitar el avance del monte verde o no. Otro trabajo pendiente, y van.......


Este bonito sendero que recorre un grupo de estudiantes de visita guiada ,se muestra como una muy buena representación de la laurisilva canaria. En realidad es un bosque de castaños con laureles y barbusanos y algún roble, con un sotobosque dominado por Chasmanthe aethiopica.

 
Las apariencias engañan.Ligustrum lucidum entre laureles. Su parecido le hace pasar desapercibido a los ojos de casi todo el mundo.
La falsa acacia, Robinia pseudoacacia, también es un falso árbol del monte verde en Osorio

Plántulas de roble, Quercus robur, en el sotobosque del bosquete de castaños, laureles, basbusanos y brezos.

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Las especies invasoras en el año internacional de la Biodiversidad