Hoy aparece en la prensa local la noticia de que un emprendedor local promociona la creación de una cooperativa para la explotación del conocido como tuno indio, Opuntia dillenii (ver http://www.laprovincia.es/gran-canaria/2012/10/07/zumo-rojo-tuno-indio/488674.html). Esta tunerA produce tunos tintos, ricos en mucílagos y taninos que tienen conocidas propiedades medicinales, además de tener un sabor muy dulce, pero su comercialización está mucho menos organizada que la de Opuntia maxima.
En Canarias es abundante en zonas más o menos alteradas de toda la franja costera, desde el nivel del mar hasta el borde inferior del cardonal. Es curioso que se pretenda comercializar un producto que cualquiera puede recoger sin mucho esfuerzo de la naturaleza. Por eso la pretensión es transformarlo en zumo o en otros productos elaborados, y con mirás sobre todo a la exportación.
Legalmente no sé si podría realizarse, ya que esta especie se encuentra en el Decreto que regula el catálogo de especies exóticas e invasoras de España, tanto en el texto publicado el diciembre pasado (http://www.boe.es/boe/dias/2011/12/12/pdfs/BOE-A-2011-19398.pdf) y actualmente en vigor, como en el borrador que el ministerio prepara para un nuevo decreto que sustituya al anterior (http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/participacion-publica/RD_exoticas_circulacion_tcm7-208833.pdf), y por tanto puede tener problemas para obtener los permisos pertinentes para realizar la plantación de los 60.000 metros cuadrados iniciales.
¿Se debería realizar este proyecto considerando la peligrosidad de esta especie como invasora? Pienso que sí, pero con algunas condiciones. El riesgo que representa para el medio una plantación de este tipo se diluye dada la enorme cantidad de ejemplares silvestres que ya existen en nuestros campos, así que unos más no amplía el problema. Pero a cambio de asumir este riesgo, la sociedad podría pedir que parte de los beneficios que pudieran obtenerse de este comercio (una parte muy pequeña), se invirtiesen en la erradicación de esta misma planta del medio natural. Así ganaría nuestro medio ambiente y el agricultor, que vería disminuir su competencia. En un futuro se podría obtener un beneficio de la gestión de este cultivo, disminuyendo a la vez su impacto sobre el medio.
Gestionar y obtener beneficios ambientales y económicos, si es posible, mejor que simplemente prohibir.
A ver si por una vez sabemos hacer las cosas con vistas a un desarrollo sostenible.



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