domingo, 17 de enero de 2016

Sigue el "buen" tiempo y seguimos por la costa. Invasoras en La Laja (Las Palmas de Gran Canaria-Isla de Gran Canaria)

Hace poco hablábamos de las plantas invasoras en las Dunas de Maspalomas (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2016/01/las-dunas-de-maspalomas-una-reserva.html) y hoy le toca el turno a otro lugar de la costa Gran Canaria, la Playa de La Laja. Esta playa, hoy totalmente transformada, gozaba hace poco más de 40 años de un ecosistema dunar ya muy alterado pero con restos de lo que debió ser un interesante lugar. A finales de la década de los 60 se encontraban balancones (Traganum moquinii) y otras especies propias de estos sistemas arenosos semimóviles: Euphorbia paralias, Cyperus capitatus, o de zonas pedregosas más o menos cubiertas de arena: Polycarpaea nivea, Zygophyllum fontanesii, Chenoleoides tomentosa, y hasta el propio Lotus kunkelii. Hoy este añorado paisaje ha dasaparecido casi completamente (sólo queda un balancón en toda la playa que se instaló hace unos años y ya ha conseguido un porte significativo, y que es refugio de los lagartos), y en su lugar se están desarrollando en la cabecera de la playa pequeñas dunas ocupadas por especies exóticas asilvestradas como Sesuvium portulacastrum y Limoniastrum monopetalum. También crecen algunos ejemplares de Pennisetum setaceum, procedentes de los barranquillos de la ladera cercana, y son abundantes las plantas anuales Tetragonia echinata y Sclerophylax spinescens, de las que también hablamos hace poco en este blog (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/search/label/Sclerophylax%20spinescens).
No sería malo la sustitución de estas plantas exóticas por balancones y la plantación de otras especies propias de la zona, no para regenerar un ecosistema ya perdido, cosa casi imposible por el uso de la playa, sino como una medida educativa, y para que los usuarios de la playa puedan disfrutar y conocer las riquezas naturales de la zona y la importancia e historia de la playa de La Laja.

 Duna incipiente formada por el balancón (Traganum moquinii). A su alrededor crece la lechuga de mar o servilleta (Astydamia latifolia), una planta autóctona que puede vivir tanto en acantilados rocosos como en arenas, siempre cerca de la costa. Nótese como alrededor del balancón hay múltiples rastros de lagartos que utilizan esta especie como refugio y puede que también como alimento o simplemente para refrescarse mordiendo sus hojas carnosas. El balancón forma casi un ecosistema por sí solo


En otras partes de la misma playa, estos amontonamientos de arena son ocupados por Limoniastrum monopetalum, en primer término, y por Sesuvium portulacastrum, más al fondo. Dos especies exóticas e introducidas que compiten con el balancón en la creación de estas peqeñas dunas.

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