domingo, 5 de junio de 2016

Los "beneficios" de las especies invasoras. A propósito de un artículo de opinión sobre el cangrejo rojo en Doñana.



    En el número 364 de la revista Quercus publicada este mes de junio aparece un artículo muy interesante sobre la reciente sentencia del Tribunal Supremo que modifica el decreto de creación del catálogo español de especies exóticas invasoras (http://www.revistaquercus.es/noticia/6556/opinion/el-cangrejo-rojo:-especie-protegida.html). El autor de esta trabajo, Miguel Ferrer, critica el hecho de que a partir de dicha sentencia se prohíba la captura y comercialización del cangrejo rojo americano en Doñana. Esta especie introducida en todos los ríos de la Península Ibérica y detectado también en Canarias (https://asantos.webs.ull.es/Herrera_et_al_2006.pdf), aunque estaba incluida en dicho catálogo, era objeto de una disposición adicional que decía: “Este real decreto no será de aplicación a la comercialización de cangrejo rojo destinados a la industria alimentaria” (https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2013-8565). La sentencia anteriormente aludida deja sin efecto esta disposición. Socialmente este cambio implica que muchas personas dejarán de poder pescar este cangrejo en toda España.
     En el artículo que aquí comentamos se extraen de este cambio normativo consecuencias negativas tanto desde el punto de vista socioeconómico como ecológico, ya que muchos animales del Parque Nacional de Doñana se alimentan de este crustáceo, y algunos han experimentado un crecimiento en sus poblaciones a consecuencia de la introducción de este animal. Por todo esto, el autor mantienen la postura de que “la permanencia del cangrejo rojo americano sí que beneficia al ecosistema en algunos aspectos”, aunque a renglón seguido afirman que “La otra cara de la moneda es el indudable efecto de este invertebrado sobre especies como anfibios, que sufren las consecuencias de forma dramática.” Estas dos afirmaciones son en gran medida contradictorias. Y no es menos contradictoria la frase “La desaparición del cangrejo rojo supondría en la actualidad un dramático cambio en el ecosistema natural de Doñana y su entorno”. Pero, ¿pertenece el cangrejo rojo americano al ecosistema natural de Doñana? ¿es eso posible? Que una parte de los integrantes del ecosistema se beneficien del aporte de alimento que implica la presencia del cangrejo no significa que sea beneficioso para el mismo. Al parecer se prioriza más la existencia de ciertas aves que la de los anfibios, por ejemplo. Conservar el medio no es únicamente que crezcan ciertas poblaciones, sino que todas alcancen el equilibrio que el hombre ha trastocado. Pero el problema es dónde poner el límite, qué ecosistema conservar, si el aparente equilibrio actual o reestablecer un hipotético equilibrio ancestral, imposible de recrear ya que faltan multitud de elementos que han sido eliminados o se han añadido otros que no son naturales en el mismo. El autor pone los ejemplos de otras introducciones que hoy consideramos ya como “conservables”, como la gineta, el meloncillo, el camaleón, que el autor califica de exóticas. Por tanto, aboga por la conservación de estos “nuevos ecosistemas” integrados por especies exóticas y nativas, ya que es imposible volver a una situación original. Finalmente indica la necesidad de gestionar los espacios naturales dependiendo del efecto de las especies sobre el medio, tal como indica “no deberíamos juzgar a las especies por su origen sino por las consecuencias objetivas que tengan, positivas o negativas, sobre la biodiversidad, la salud humana, los ecosistemas y la economía.”
    Una reflexión interesante pero discutible en muchos aspectos. Sobre el problema socioeconómico hay que apuntar una cuestión, ya que existen mecanismos para que se mantenga la extracción de cangrejos de las marismas del Guadalquivir, simplemente cambiando la categoría de la actividad, de una pesca a un control y erradicación de la especie. Y también es posible cultivar cangrejos en granjas preparadas para ello, como se hace con tantas otras especies. Lo que no es lícito es que algunas personas se beneficien de un recurso natural que es patrimonio de todos, como es un Parque Nacional.
    Los efectos del cangrejo en el ecosistema, tal como el propio autor indica son negativos para unas especies y aparentemente positivas para otras. Hay que estudiar qué ocurría antes de la introducción del cangrejo, de qué se alimentaban las aves que se benefician de la presencia del crustáceo alóctono. Aunque en el artículo se dice que está probado que el cangrejo blanco, tomado hasta ahora por auóctono, no lo es, esta circunstancia no está probrada, al contrario, una reciente publicación da pruebas del carácter autóctono de la especie. 
    La conservación natural no es crear grandes poblaciones de unas especies más vistosas, a pesar de que otras desaparezcan, sino mantener la diversidad y el equilibrio entre los integrantes del mismo. Así como una especie exótica no se “integra” en un ecosistema fácilmente, tampoco se crean nuevos ecosistemas en cincuenta años, que es el tiempo que hace que el cangrejo rojo americano está en las Marismas de Doñana.
En Canarias también existen ejemplos de especies introducidas que, aparentemente, benefician a determinadas especies autóctonas: de las flores de las piteras se alimentan varias especis de pájaros, y de los frutos de las tuneras se aprovechan pájaros y lagartos, pero este aparente efecto positivo en realidad esconde que otras plantas autóctonas, que se aprovechaban de la labor polinizadora y dispersora de semillas de estos animales verán disminidas sus posibilidades de reproducirse o dispersarse por la competencia que llevan a cabo las plantas introducidas. Y es sólo un ejemplo.
 Portada del artículo en la web de la revista. El texto íntegro sólo puede leerse en el formato en papel o digital.(http://www.revistaquercus.es/noticia/6556/opinion/el-cangrejo-rojo:-especie-protegida.html)

Tuno de Opuntia maxima comido por un pájaro que dispersará las semillas, de esta manera, aunque el ave se aproveche del fruto de esta planta invasora dejará de dispersar otras plantas autóctonas que eran su alimento natural.

4 comentarios :

Aday Bicho dijo...

Concretamente en el Jardín Canario, no entiendo como un lugar tan especial e importante no hayan buscado medidas para erradicarlo del lugar...Y los gatos también deberían quitarlos pues ese lugar puede ser un santuario para muchos reptiles y aves de la zona y aunque le den de comer pienso, el animal siempre tiene el instinto de un depredador. Un saludo Marcos.

Marcos Salas Pascual dijo...

Hola Aday, y gracias por seguir el blog. Efectivamente, los sitios tan especiales como e jardín canario deberían tener una mejor política sobre especies introducidas. No sólo gatos y cangrejos, tambien cultivan en el propio parque especies que son introducidas y que se comportan como invasoras allí mismo, dando problemas a los jardineros (Schinus terebinthifolius, Ageratina adenophora, Pelargonium, etc.). Es otra cosa en que deberían mejorar.
Saludos y gracias de nuevo por tu comentario.

David Nuez dijo...

Puntos de vistas interesantes que comparto. Implica que hay que seguir estudiando nuestros alterados ecosistemas y las dinámicas de los seres que los habitan para poder recuperarlos.

Marcos Salas Pascual dijo...

Hoa David, gracias por su participación enel blog. El saber nunca ocupa lugar, y en este caso es imprescindible. Cuanto más sepamos de nuestros ecosistemas mejor podremos gestionarlos ya que se tendrá más y mejor información para tomar decisiones. El problema es que siempre queremos ajustar lo que sabemos a los objetivos preestablecidos, y eso no siempre ocurre.
Un saludo y gracias por su comentario.

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