domingo, 3 de julio de 2016

Invasoras en el Jardín Botánico: asimilarlas o luchar contra ellas.

   Siempre es interesante dar una vuelta por al magnífico Jardin Botánico Viera y Clavijo de Las Palmas de Gran Canarias, también conocido simplemente como el Jardín Canario. Para los que no lo conozcan se trata de un jardín singular, ya que su finalidad no es recopilar la flora más vistosa y rara de todo el Mundo, como hacen la mayor parte de los Jardines Botánicos de todo el Mundo, sino que su objetivo es servir de reserva para la amplísima flora canaria y macaronésica. Y, pese a muchos problemas, cumple perfectamente con ese propósito, pero no se libra de una serie de problemas importantes que ya hace tiempo preocupan a los gestores de cualquier jardín botánico: su papel como propagador de especies potencialmente invasoras; la presencia en el propio jardín de flora introducida que funciona como una plaga; a lo que hay que añadir en el caso del Jardín Canario, la frecuenca con que especies endémicas de distintas islas pueden hibridizase al estar juntas en una misma localidad, o la traslocación de especies de una isla a otra, que se asilvestra, y propaga. De estos poblemas ya hemos dado cuenta en este blog e incluso se presentó una ponencia, en forma de póster, sobre el efecto que sobre este tema ejerce el Jardín Canario (ver en http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2014/04/estudio-del-efecto-de-la-presencia-del.html; o en https://www.researchgate.net/publication/267211310_Effects_of_the_presence_of_Viera_y_Clavijo_Botanical_Garden_in_Pino_Santo_Protected_Lanscape_introductions_translocations_and_hybridizations
   Ahora sólo nos resta volver a poner sobre la mesa estos problemas y presentarlos con algunos ejemplos significativos.
   Ademas de las especies de plantas invasoras que comparte el jardín con todo el entorno donde se sitúa, que no son pocas (Pennisetum setaceum, Pelargonium spp., Anredera cordifolia, Opuntia maxima, Schinus terebinthifolius, Cardiospermum grandiflorum, Agave americana, Arundo donax, etc.), están aquellas que tienen su origen en el propio jardín, o que al menos pueden tenerlo, ya que no son muy frecuentes en las zonas vecinas, mientras que en el jardín son extraordinariamente frecuentes. 
   Pocos son los casos de especies canarias que se han propagado dentro y fuera del jardín de manera expectacular. Sólo cabe destacar los casos de Marcetella moquiniona y Odontospermum sericeus.
Pero sí son preocupantes los casos de algunas especies invasoras que ya son tan frecuentes en el jardín que se llegan a confundir con plantas autóctonas. El caso más llamativo es el de Asclepias curassavica, la banderita española o planta del gusano (por ser la planta nutricia de la mariposa monarca). Esta especie de origen americano tiene una población en los bordes del camino que cruza el bosque de laurisilva del jardín, y es tan llamativa su presencia que finalmente se ha optado por ponerle uno de esos cartelitos informativos, como si fuese una planta más del monte verde canario. La densidad de esta población, junto con otras plantas introdcidas como Solanum pseudocapsicum, Passiflora morifolia, o Anredera cordifolia, llegan a dar problemas a los ejemplares del endémico Geranium reuteri para poder crecer. No creo apropiada la presencia de esta planta en la zona, ya que da una imagen equivocada de la flora del ecosistema que se quiere reflejar, además de ser un importante problema en la propagación de otras plantas que sí pertenecen al bosuqe de laurisilva.

 Grupo de Aclepias curassavica ahogando un ejemplar de Geranum reuteri. El cartel que se ve en la esquina derecha de la imagen, hace referencia a la especie introducida.

Flores de Asclepias curassavica.

    Otro caso más "peligroso" por lo inadvertido, es el de Pittosporum undulatum, un árbol australiano muy utilizado en jardinería y que se ha llegado a propagar en todo el Mundo (Hawaii, Brasil, Madeira, Azores, y también en Canarias). Su parecido con una laurácea le hace pasar desapercibido en el mismo seno del bosquete de laurisilva del Jardín Canario, sobre todo en las zonas más soleadas, en el límite del mismo con los caminos. Las fotos que acompañan esta entrada son muestra de su abundancia y del tamaño de algunos ejemplares. Rodean incluso el cartel informativo de este ecosistema, falseando la imagen y la composición florística de esta formación vegetal que se desea representar. Además de ser un serio peligro si alcanza las zonas naturales de monte verde de la isla.

 Pittosporum undulatum se puede diferenciar bien de as lauraceas canarias por el borde ondulado de sus hojas, tal como se ve en esta imagen

 Cartel explicativo de la laurisilva canaria junto al camino que atraviesa el bosquete. Las plantas que tiene detrás son Pittosporum undulatum, y debajo Asclepias curassavica, Anredera cordifolia, Passiflora morifolia y Solanum pseudocapsicum, junto a barbusanos y geranios autóctonos.

Varios ejemplares de Pittosporum undulatum bajo madroños canarios, algunos con más de 2 m de altura.


   Otras especies invasoras que proliferan en el Jardín Canario, además de las ya comentadas, son Azolla filiculoides, Centranthus rubens o Crassula lycopodioides.


 Balsa tapizada por Azolla filiculoides, que en esta época del año, toma color rojizo.

 Crassula lycopodioides

 Centranthus ruber
   Además, desde hace algún tiempo nos llama la atención la facilidad con la que se propaga una rara especie exótica presente en el jardín, Euphorbia cotinifolia, natural de las Indias Occidentales. De esta especie es posible encontrar varios ejemplares con varios años de edad procedentes del ejemplar cultivado, así como plántulas recién germinadas, mostrando la facilidad de su propagación y por tanto la potencialidad de su asilvestramiento.

 Ejemplar adulto y plantado de Euphorbia cotinifolia

 Ejemplar asilvestrado de Euphorbia cotinifolia con varios años de edad.

 Plántula de Euphorbia cotinifolia


   Todo esto nos habla de la necesidad de tener en cuenta el tema de las introducciónes, traslocaciones, etc., en la gestión de un Jardín Botánico. Puede que sea imposible impedir el asilvestramiento de especies dentro del jardín, pero sí es importante que este hecho no altere el objetivo de crear ecosistemas similares a los naturales con fines educativos y conservacionistas. Y si aparece plantas introducidas, que aparecerán, aprovechar este hecho para mostrar al público la existencia de un problema que necesita solución, no esconderlo colocándole un cartel que le otorga rango de normalidad al hecho de la introducción.

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