lunes, 15 de agosto de 2016

La Finca de Osorio (Gran Canaria), un paraiso para la flora introducida.

En Gran Canaria todo el mundo conoce la finca de Osorio. Se trata de una lugar privilegiado en donde, desde hace décadas, se intenta llevar  a cabo una labor de restauración del monte verde, a la vez que sirve de centro didáctico, de aula de la naturaleza, siendo el lugar de visita de gran cantidad de centros docentes, grupos de aficionados a la naturaleza, centro etnográfico, ganadero, etc. En resumen, un lugar emblemático para la conservación medioambiental en la isla de Gran Canaria. De ahí que sea muy importante tener en cuenta la problemática de las invasiones bilógicas en este lugar. En este blog ya hemos dedicado alguna entrada a este asunto (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2011/06/las-especies-exoticas-invasoras-y-la.html), pero vale la pena recordar y ampliar lo dicho hace ya 5 años.
En la finca, antiguamente agrícola, se mezclan especies introducidas propias de esta actividad: frutales como el castaño (Castanea sativa) cuyos ejemplares más viejos están secándose pero no faltan jemplares jóvenes que mantengan la población naturalizada; árboles a medio camino entre ornamentales y productores de comida para el ganado, como los alcornoques y los robles (Quercus suber y Q. robur), que se propagan tanto a partir de bellotas como por rebrotes de raíz, con otras especies puramente ornamentales, entre las que destacan por su abundancia Ligustrum japonicum y Robinia pseudoacacia. El primero es sin duda el más peligroso, ya que crece con gran facilidad entre los bosquetes de laureles canarios que están regenerando la laurisilva natural de la zona. Las hojas de esta especie son similares a las del laurel, por lo que muchas veces puede pasar desapercibido. Sólo ahora, en los meses de verano, cuando Ligustrum japonicum florece, puede apreciarse claramente el grado de abundancia de la planta en toda la finca. Su forma de propagación parece ser la dispersión de sus semillas, en las que pueden tener una labor importante la gran cantidad de aves que se encuentran en el bosque, incluidas, como curiosidad, un buen número de gallinas.
Robinia pseudoacacia se propaga de distinta forma, sobre todo a partir de brotes de raíz, por lo que su forma de extenderse es siempre a partir de ejemplares más adultos plantados en las orillas de los caminos.
Otras especies arbóreas o arbustivas introducidas en la finca son Ailanthus altissima, Pinus halepensis, Rosa sp., Ulmus minor, Populus alba, Pittosporum undulatumEucaliptus spp. y muy recientemente hemos encontrado Myoporum laetum, una especie de uso ornamental e invasora.
Algo hay que hacer para que la finca de Osorio no se convierta en un arboretum, donde las especies autóctonas, plantadas o naturales, compitan con las introducidas. Hay que realizar un proyecto para la finca, al igual que se hace con un espacio natural protegido, considerando qué parte de la misma se considera de uso didáctico, cuál de uso científico, etc., y trabajar no sólo en la reintroducción de flora autóctona, sino en la eliminación de las plantas introducidas que puedan dar al traste con esa planificación y con el gran trabajo (y costoso) que se ha llevado hasta el presente.

Inflorescencia de Ligustrum japonicum. En la isma imagen pueden apreciarse las hojas, similares a las del acebiño (Ilex canariensis) también plantado en la finca, o a las del laurel canario (Laurus novocanariensis)

 Ligustrum japonicum en floración, creciendo entre otros árboles, autóctonos e introducidos.

 Ejemplar joven de Ligustrum japonicum, nacido muy probablemente de semilla.

 Grupo de Robinia pseudoacacia, creciendo a la orilla de la pista de entrada a la finca, a partir de brotes de raíz de ejemplares más adultos.

 Características espinas en la base de las hojas compuestas de Robinia pseudoacacia. Este carácter nos puede ayudar a determinar la planta cuando, como ahora, no está en floración.

 Ejemplar de Myoporum laetum creciendo entre un bosquete de laureles y fayas (Morella faya) en Osorio.
Hoja de Myoporum laetum con la multitud de glándulas traslúcidas de sus hojas. Este es también un carácter diafnóstico que nos prmite determinar la especie sin dificultades.


 Ejemplares juveniles de roble (Quercus robur) crciendo en el suelo de la finca, junto a brezos y barbusanos. Este tipo de regeneración mantiene estable la población de robles, castaños y alcornoques.

Ailanthus altissima, otro árbol ornamental que se dispersa fácilmente de semilla y de raíz, considerado en todo el mundo como una de las especies más invasoras y presente en la finca.

2 comentarios :

Pedro García dijo...

Y el pitosporo es otro que tal baila. Hace una semana arranqué uno pequeño en una zona de la finca. Es el paraíso de las flora introducida.

Marcos Salas Pascual dijo...

Efectivamente, ya lo nombro también, y le pasa algo similar al Ligustrum, se confunde con los laureles. Un saludo y gracias por los comentarios.

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