martes, 19 de mayo de 2015

Las plantas introducidas: testigos de nuestra historia agrícola y de la actual etnobotánica canaria.

En el tema de las especies introducidas no todo es negativo. Existen muchas especies vegetales que fueron cultivadas de manera importante en nuestras islas y que hoy sólo aparecen esporádicamente en nuestros campos como plantas introducidas. Estas introducciones se produjeron seguramente en los primeros momentos de la colonización europea de las islas, y son citadas como cultivos en los primeros documentos escritos en Canarias (actas notariales, repartimientos, etc.). 
Estas plantas nos serían hoy totalmente desconocidas si no se hubieran asilvestrado y aparecieran de vez en cuando en los herbazales, bordes de cultivos, cultivos abandonados, etc. Son cada vez más raras y quizá en un tiempo lleguen a desaparecer, cosa que desde el punto de vista natural no ofrece ningún problema, al contrario, pero que desde una perspectiva histórica y etnobotánica será una pérdida importante. Como la pérdida de los aperos de labranza, las técnicas antiguas de cultivo, etc.
A algunas de estas plantas está dedicada esta entrada.
Los altramuces o chochos, como se llaman por aquí, plantas del género Lupinus. Cultivados como forrajeras y como alimento alternativo, materia prima para acrecentar el gofio, e importante integrante en la rotación de cultivos en las medianías insulares. Quizá el más común es todavía Lupinus angustifolius, de flores azules y foliolos estrechos, aunque también pueden encontrarse Lupinus albus, de flores blancas, y Lupinus luteus, de flores amarillas.
El zumaque, Rhus coriaria, cultivado para la obtención de taninos empleados en el curtido de pieles. Hoy es un arbusto raro en las medianías de las islas centrales y occidentales.
La borraja, Borago officinalis, una antigua hortaliza de aptitudes medicinales, por lo que se ha cultivado como planta medicinal durante años. Hoy es frecuente localmente en los alrededores de las zonas rurales, bordes de campos de cultivo, etc.
Otras plantas medicinales empleadas desde muy antiguo y que también se asilvestraron, son la ruda Ruta chalepensis y Tanacetum parthenium, conocida como altamisa (derivado de artemisa), hierba de Santa María, o simplemente Santa María. Hoy son elementos raros que pueden encontrarse en algunos puntos del norte de las Islas.
Todas estas y muchas más, no llegarán nunca a ser plantas invasoras ni a causar graves transtornos en los ambientes donde viven, alterados por la mano del hombre. Su presencia es una muestra mínima de la importante etnobotánica canaria.



 Lupinus angustifolius en las cercanías de Las Lagunetas (San Mateo-Gran Canaria).


 Rhus coriaria, el zumaque. Localizado, por ejemplo en los alrededores del Bco. de Las Goteras, entre Santa Brígida y Telde (Gran Canaria)


 La borraja, Borago officinalis, en un campo abandonado de Valleseco (Gran Canaria)


 Ruta chalepensis, una de las rudas cultivadas como medicinales en Canarias.

La Santa María, Tanacetum parthenium, asilvestrada en Cuevecillas (Valleseco-Gran Canaria)


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