viernes, 15 de agosto de 2008

Una noticia para una reflexión


Se puede leer hoy en la prensa de Las Palmas, "Un colectivo pide suspender la caza de conejos con escopeta". Los cazadores dicen que no hay conejos en el campo, cosa que según mi experiencia no es del todo cierta. Los conejos viven cada vez más cerca de casas y carreteras, y así se libran de los cazadores a la vez que tienen comida. Pero lo que aquí nos interesa es pensar que en Canarias el conejo es una especie invasora, con efecto conocido sobre la flora autóctona (ver trabajos sobre conejos y flora de Las Cañadas). La Ley de Caza obliga a que el 75% de todo lo que recaude el colectivo de cazadores debe usarse para repoblaciones, para hacer sembrados o para la colocación de bebederos y comederos, es decir, para la gestión del hábitat del conejo y otros animales que pueden cazarse. Menos mal que eso no se cumple. La gestión de especies invasoras con interés cinegético (conejos, muflones) necesita en Canarias una gestión distinta a la realizada en el Continente. Lo difícil es ponerle el cascabel al gato, o mejor, al podenco de los cazadores.

14 comentarios :

RAMILLETE dijo...

Creo que el conejo después de 400 años por estas tierras, ya debe de formar parte del inventario biológico de esta tierra, tampoco es un animal que cause destrozos apreciables, y que después de todo este tiempo ya debe haberse equilibrado la balanza biológica con este animalillo, la especie invasora que causa más estragos es sin duda la especie humana.

MSP dijo...

Gracias por tu comentario, pero has de saber que el conejo sí causda destrozos en las especies autóctonas. En el Parque Nacional de las Cañadas del Teide es el responsable de la disminución de las poblaciones de gran número de endemismos locales. En el resto de ecosistemas canarios también debe causar problemas, aunque no se han estudiado pormenorizadamente. Aunque nos parezcan muchos, 400 años no son suficientes para que un sistema biológico desarrolle sistemas de autocontrol para especies invasoras. El conejo no tiene depredadores naturales en Canarias, y si no fuese por las enfermedades que lo afectan y por los cazadores, podría convertirse en una verdadera plaga, como lo fue en Australia a mediados del siglo XX.
Sobre los estragos de la especie humana, no hay duda, son los mayores, pero también somos capaces de evitarlos y en eso debemos trabajar.
UN saludo y reitero las gracias.

RAMILLETE dijo...

Estimado MSP, seguramente tu estarás mejor preparado tecnicamente que yo en cuestion de biología, pero te aseguro y cero que no me equivovo que en la dieta del conejo no aparece ningún endemismo canario, ni de las cañadas ni de ningúna otra parte del archipiélago, creo que al pobre animalito le ha caido una leyenda negra que no se merece, pues en muchos casos favorece la población vegetal, y si que tiene enemigos o depredadores, no solo los cazadores, el gato cimarrón, aguililla, buhos, por ejemplo, y después de 400 años siguen habiendo los mismos endemismos, a veces se llevan estas cuestiones demasiado lejos, cuando tenemos delante peligros catastróficos, también las tabaibas dulces forman parte de nuestra naturaleza y se destruyen sin compasión y a un ritmo demencial, proyectos como por ejemplo el circuito de fórmula 1 en la zona de las Zocas, del Sur de Tenerife, el tren, el puerto de Granadilla como ejemplos sangrantes.

MSP dijo...

Hola ramillete: yo no estoy más preparado que nadie, y yo no opino, te presento unos datos y unas conclusiones. Para comprobar el daño que el conejo hace en Las Cañadas sólo tienes que consultar los trabajos que se han llevado a cabo hasta el momento (sobre todo Bañares, A., G. Blanca, J. Güemes, J.C. Moreno, & S. Ortiz, eds. 2003. Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España. Dirección General de Conservación de la Naturaleza. Madrid, 1.072 pp.; Carqué Álamo, M. Durbán Villalonga, M. Marrero Gómez & A. Bañares, 2003. Influencia de los herbívoros introducidos en la supervivencia de Stemmacantha cynaroides (Asteraceae). Una especie amenazada de las Islas Canarias. En: Rodríguez Luengo, J.L. (Ed.), 2003. Control de Vertebrados Invasores en Islas de España y Portugal. Consejería de Medio
Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias. pp: 126-134; Santa Cruz de Tenerife, 367 pp. Durbán Villalonga, M., 2003. La gestión de los herbívoros alóctonos en el Parque Nacional
del Teide (Islas Canarias). En: Rodríguez Luengo, J.L. (Ed.), 2003. Control de Vertebrados
Invasores en Islas de España y Portugal. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias. pp: 60-72). Sobre si come endemismos o no, es lógico penar que el conejo no distingue un endemismo de otra planta, y cuando come se comerá igual los brotes de un balo, las hojas tiernas de un tajinaste, o cualquier otra planta. Y no sólo pone en peligro plantas por ingestión, sino que compite con los lagartos por la comida, erosiona el suelo, dispersa plantas exóticas, y un largo etcétera. En resumen, el conejo está en un sistema que no le es propio y por tanto lo desequilibra de mil maneras. Y no estoy culpabilizando al pobre animal, ni sugiero que se le erradique, sólo que ocurre esto y hay que tenerlo en cuenta. No opino.
Sobre que hay otros problemas mayores que solucionar, sin duda, pero ten en cuenta que los grandes proyectos que citas, de gran impacto, afetan a zonas concretas, y la presencia de aninales o plantas exóticas invasoras producen efecto sobre todo el territorio y sobre todos sus habitantes. Y no sabemos si se han extinguido muchas plantas o animales desde la conquista hasta ahora. Que sepamos hay varios ejemplos constatados (el ostrero unicolor, un ave marina, la foca monje, las ratas gigantes, lagartos gigantes, y varias plantas de las que hace años no sabemos nada, sin contar la probable multitud de invertebrados que ni siquiera llegamos a conocer). Denunciando un problema no minimizamos otro.
Un saludo

JOSE AGUSTIN dijo...

Estimado Sr. sus esfuerzos conservacionistas son loables, pero desde mi punto de vista los aplica en la dirección equivocada, en un mundo global donde la contaminación y la intervención del hombre llegan a todos lados no se puede intentar retroceder a un estado primigenio en el cual las especies invasoras se erradiquen, en primer lugar por la dificultad de la tarea, y en segundo lugar porque se pondría en serio peligro la supervivencia de la especie a la que usted y yo pertenecemos, lo que si hay que lograr es intentar en la medida de lo posible controlar el deterioro de nuestro planeta y conservarlo al menos tal cual esta, en definitiva lograr una gestión racional de sus recursos, cualquier actividad, desde las explotaciones petrolíferas para que se puedan realizar de forma más respetuosa con el medio ambiente hasta el disfrute por ejemplo de la caza, actividad que se puede hacer de forma totalmente racional, nuestro planeta es para vivirlo y disfrutarlo con racionalidad, no simplemente para prohibir cada vez que algo no nos gusta, cada vez que utilizamos la palabra prohibición o erradicación no es sino la incapacidad para gestionar una determinada situación, y en este tema como en otros siempre es más importante gestionar que prohibir, la palabra prohibir solo con oírla me está limitando mi libertad. En cuanto al conejo, como otras especies invasoras hoy es también soporte vital de sus depredadores que han sobrevivido gracias a ella, como el aguililla o búhos y lechuzas, no solo pensemos en las plantas cuando lo vemos correr por nuestros campos, así como el conejo todo, los biólogos están obviando esa gran fuente de trabajo que tienen que no es otra que la gestión racional de todas las actividades relacionadas con este tema, si prohíben no hace falta gestores, y otra cosa en mi casa me gusta tomar las decisiones yo, no que me venga el vecino a decirme como tengo que hacer la cama, por cierto si erradicamos el conejo seguro alguno propondrá introducirlo para que no se extingan las rapaces.
Un Saludo a todos los foreros.

MSP dijo...

Gracias por su comentario:
En primer lugar, no he esrito en ningún momento que se deba erradicar al conejo de Canarias. No creo que lo haya leído en este blog. Efectivamente la cuestión es gestionar, pero gestionar de manera que se obtengan los resultados deseados, es decir gestionar con unos objetivos claros. Y si es necesario, ya que produce los objetivos deseados, con poco coste social y ecológico, por qué no, la eliminación de una especie exótica invasora. Tampoco debe ser la misma gestión la que se realice en un Espacio Natural Protegido y la que se deba llevar a cabo en otros territorios. El conejo es sólo un ejemplo, podríamos citar más, como las serpientes que se han asilvestrado en Gran Canaria, el picudo rojo de las palmeras, o las muchas plantas que compiten con nuestros endemismos y pueden causarles problemas. Nadie ha escrito en este blog que se deba prohibir esto o aquello. Pero no podemos cerrar los ojos a que para gestionar bien un recurso debemos concocer el problema, el objetivo, todo lo que interese para una buena gestión. Sobre las aves de presa existentes en Canarias, le puedo decir que su presencia en las Islas data de mucho antes de la introducción del conejo, así que sus poblaciones no peligrarían si se controlasen en determinados lugares, eso sí, si a la vez se realiza una buena gestión de sus otras presas: lagartos, aves, etc. Reitero mi absoluta convicción que de cualquier prohibición sólo debe hacerse después de un estudio muy pormenorizado de los objetivos que pretenden alcanzarse y de las consecuencias, ecológicas y sociales, de la misma. Sobre el papel de los Biólogos en la gestión de la Naturaleza, poco puedo decirle. No soy corporativista y entiendo que hay un amplio espectro de profesionales que pueden realizar muy bien esa función: geógrafos, forestales, y por supuesto biólogos.
Sobre lo de cómo afectan las limitacioens sociales a nuestras libertades personales, eso es otro tema que escapa al propósito de este blog. Sólo una opinión personal. Cuando las pretendidas libertades personales, chocan con los intereses mayoritarios de la sociedad, el gestor debe hacer prevalecer las libertades de la mayoría. Ejemplo: las personas son libres de tener mascotas, pero cuando estas mascotas pueden causar daños al medio si llegan a escaparse, o causar la desaparición de su propia especie en libertad, hay que regular el comercio de estas mascotas, y si es necesario, prihibirlo.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Efectivamente, las rapaces ya estaban en canarias antes del conejo, también antes del hombre, y efectivamente también se buscaban la vida, pero también estaban algunas especies que por desgracia hoy no existen y de las cuales dependían, la rata gigante o algunos tipos de lagartos que eran más abundantes, no soy partidario de la introducción de ninguna especie más en nuestra tierra, desde luego, pero algunas especies que se han introducido a lo largo de la historia hoy forman también parte de nuestro ecosistema, ejemplos tenemos muchos, desde las piteras o tuneras que vemos en nuestros campos, que por cierto forman parte de las postales típicas de nuestra isla, o si hablamos de especies animales algunas como la rata ya sea en su versión vulgar o la rata negra en nuestros bosques, o el conejo o la perdiz, también algunas de tipo mucho más exótico y incorporación más reciente, las serpientes, los loros, ardillas morunas, etc., así como abundantes especies vegetales que invaden nuestros suelos, que simplemente llegaron por su valor ornamental o bien sus semillas en los sustratos en los que estas venían, aquí hay que valorar siempre los efectos de su proliferación, si realmente ofrecen un beneficio a los habitantes de esta tierra y los efectos secundarios que generaría, desde luego aquellos que no supongan ningún beneficio debe de intentarse que no proliferen, pero las especies de las que si se obtiene algún beneficio permitir un desarrollo controlado, ejemplo, no he oído ningún comentario en contra de los castaños cuando en algunas zonas por ejemplo de la Palma están constituyendo un bosque propio de hoja caduca dentro de espacios tradicionalmente ocupados por la laurisilva, ni comentarios a favor de la tala controlada de la laurisilva cuando especies como el corazoncillo dependen para su subsistencia de que el sol llegue al suelo, a veces el querer conservar algo a ultranza también tiene efectos secundarios nada recomendables que se deben valorar no solo por su efecto real sino por las críticas que suscitan en el resto de la sociedad actuaciones de este tipo, hay muchos casos en lo que realmente es interesante es que estén controladas pero no erradicadas aunque resulte irónico ejemplo de ello lo son el arruí y el muflón, que son sustitutos de otro mamífero que durante más de 3000 años corrió por nuestros montes, la cabra prehispánica, de la cual solo quedan unos pocos ejemplares en un islote en el archipiélago de Madeira, ¿quién puede decir que a pesar de su extinción en Canarias por la acción de la caza indiscriminada en la primera mitad del siglo XX no formaba parte del equilibrio de un hábitat en el cual se había adaptado durante más de 3000 años?, tenemos datos históricos relatados por los cronistas de su extraordinaria abundancia en libertad cuando los españoles llegaron a Canarias, creo firmemente que el coste social de su erradicación si no es con motivo de la reintroducción en Canarias de la cabra prehispánica que si podría considerarse especie propia, supondría un coste social muy importante en un colectivo que supera las 30.000 personas en este archipiélago, también creo firmemente que hay que tomar medidas para garantizar la supervivencia de las especies vegetales que pudieran verse afectadas por su presencia, por supuesto, por lo que creo es de vital importancia implicar al colectivo de cazadores en dos líneas de acción, en primer lugar dar a conocer la realidad del problema, y en segundo lugar comunicar las líneas de actuación para paliar el mismo como elemento dinamizador de una colaboración imprescindible y necesaria para lograr hacer siempre compatible su actividad y la conservación de nuestro patrimonio natural, creo que es más importante la sensibilización no solo del colectivo de cazadores sino de la sociedad en general que dar la sensación de ser enemigos arduamente enfrentados que es la visión actual que se observa bien sea por parte del colectivo de conservacionistas respeto a los cazadores, u otros colectivos, y de los cazadores respeto a los conservacionistas, romper la barrera de este tópico es fundamental si queremos que nuestros esfuerzos ser vean recompensados y tengan éxito, y creo además que un buen ejemplo de esto lo está dando el parque nacional del Teide donde se busca la colaboración de los cazadores para el control de los mamíferos introducidos, bien sea el muflón o el conejo.
Un Saludo.

Anónimo dijo...

Muchas veces achacamos el mal estado de una especie local a la existencia de especies invasoras cuando la realidad es que su deplorable estado no es sino consecuencia directa del cambio climático que hace que varíen las condiciones propias para una determinada cota (altitud), ya está demostrado que con el calentamiento global las condiciones propias de la alta montaña han subido de cota, y como la alta montaña todas las demás a inferior cota, esa variable es el elemento fundamental del peligro de extinción de las especies vegetales , achacárselo exclusivamente a otro tipo de variables es ignorar el verdadero problema.
Un Saludo.

Grupo de Conservación. dijo...

¿Cabra prehispánica en Canarias? pues serían las introducidas por los aborígenes en todo caso. Donde sí existía una especie así era en Baleares (Myotragus balearicus) y por supuesto fue extinguida.

Por otro lado, existe la extendida idea en esta bendita tierra de que las prohibiciones o las regulaciones se hacen con la única finalidad de fastidiar al personal, y desde luego no creo que se hagan para coartar la libertad de nadie sin motivo. Creo que la libertad está para cosas más importantes que incumben a la condicion humana, y con esto voy a entrar en una reflexión moral mas que naturalista,pero bueno. Es curioso que siempre nos quejemos de falta de libertad cuando las prohibiciones afectan al medio ambiente y traguemos con sangrantes ataques a la libertad en la vida diaria sin ponerle tanto dramatismo y a veces justificándolas si los legisladores son de nuestro partido político ¿o no es así?. Hay que cambiar el chip de que 'el monte es de todos' por la idea de que 'el monte no es de nadie', porque se crea una falsa sensación de propiedad, de que en la naturaleza podemos hacer lo que nos plazca porque es de todos, y si no nos dejan nos enfadamos. He dejar claro en este punto que con esto no quiero decir que la naturaleza pertenezca a las administraciones, éstas simplemente deben velar por su conservación. Si le chinan los oídos con sólo oír la palabra prohibición, no salga ud a la calle; Está prohibido cruzar en rojo, ir en dirección contraria, rebasar cierta velocidad, robar, asesinar, etc...asi como infinidad de normas no escritas de convivencia, que seguro que usted sigue sin cuestionarse su falta de libertad, porque sabe que son necesarias para la consecución de un bien común: la convivencia racional. Las actuaciones, normas, etc, que se llevan a cabo sobre el medio natural van encaminadas a una relación racional con éste, lo que sería imposible como en todo, sin una gestión y unas directrices.

Aparte de lo dicho, hay que añadir que para estas actuaciones administrativas se siguen criterios científicos contrastados, basados en estudios exhaustivos de cada caso. Los biólogos deben actuar como técnicos profesionales en estos casos y dejar de lado el mayor o menor espíritu conservacionista que tengan y ser objetivos. Los biólogos no actúan llevados por un fanatismo conservacionista, sino desde el conocimiento profundo de la lamentable situación en que se encuentran nuestros ecosistemas.

Volviendo al tema de las invasoras, la gestion a largo plazo de los problemas que acarrean estas especies, que algunos ven tan bucólicas, es contraproducente económicamente, ya que es más caro a la largo plazo que la erradicación incial, si bien algunas son imposibles de erradicar y en otras podría cuestionarse su necesidad (en eso estoy de acuerdo con uds).

MSP dijo...

Gracias al Grupo de Conservación por su interés y participación en el blog.
Una de las cuestiones que la mayoría de las personas no alcanzan a entender es la cuestión temporal en los procesos de invasiones biológicas. Nos parece que una especie que está entre nosotros desde hace 100, 200 o 300 años ya se ha aclimatado y pertenece a nuestro ecosistema, y realmente esto no es así. Aclimatarse significa ser capaz de crecer y reproducirse por sus propios medios en un ambiente extraño. Y eso lo consiguen infinidad de especies, pero integrarse en el sistema significa ser uno más en las cadenas tróficas, que la especie se adapte al sistema y que el resto de elementos del mismo se adapten a la nueva especie, y eso puede tardar miles de años. Plantas como el trigo, se llevan cultivando en el Mediterráneo desde hace miles de años y todavía ni siquiera se ha naturalizado, otras, con mayor plasticidad genética, lo consiguen antes, pero los tiempos en que suceden estos procesos superan la escala humana.
Un saludo a todos.

Anónimo dijo...

Yo sólo sé que desde que los ecologistas y sus ideas idealizadoras del medio meten la mano, addios a la naturaleza y al equilibrio, si ahora les dá por decir que hay que proteger al conejo, desapareceran otras especies al igual que si les dá por decir que hay que erradicarlo, igualmente desapareceran especies, así que tenemos que buscar un punto medio donde se llegue al equilibrio y los cazadores deben ser los REGULADORES de esta especie y que no sean vistos como los depredadores.

MSP dijo...

El concepto de "ecologista" está muy extendido en la sociedad, pero lamento decirle que el "ecologista" no existe. Me explico. Lo que muchos llaman un "ecologista" es una persona con sus ideas, teorías, creencias, ideología, etc., que casi nunca coinciden con la de otro "ecologista". Igual que el concepto "hombre de la calle", o "persona normal". Yo no conozco a nadie así. Conozco a fulano, que piensa de una manera, a mengano, que piensa de otra, y que cada uno tiene su opinión, su teoría, etc. Por que señor, las opiniones son como los culos, y perdone la expresión, todos tenemos uno.
Otra cosa, los que "meten mano" a las cosas de la naturaleza, como usted dice, son los gestores: concejales de urbanismo, consejeros de medio ambiente de cabildos, del gobierno autónomo, del gobierno central, y no otros. A cada cual lo suyo.
Sobre el conejo, creo que casi todo se ha dicho en esta discusión. En resumen:
a) el conejo no es una especie autóctona en Canarias
b) afecta, por depredación, competencia, etc., al ecosistema insular, sobre todo a determinadas especies vegetales, siendo una causa más que influye en su peligro de extinción
c) en Canarias hay muy pocos depredadores naturales de este animal, por lo que sus poblaciones tienden a crecer sin freno
d) el único depredador actual capaz de limitar estas poblaciones es el ser humano, por lo que es un factor imprescindible para el control de las poblaciones de conejo
e) finalmente, es cuestión del objetivo que se plantea en cada zona, el tipo de gestión de estas poblaciones que se lleve a cabo: erradicación en Parques Nacionales o en zonas de interés científico, control en otros lugares, etc.
Un saludo y gracias por su participación en el blog.

Sebas dijo...

Hola Sr. MSP, despues de leer todos y cada uno de los comentarios he llegado a una conclusión sobre los conejos y el parecido que tienen con algunos "fulanos", como usted califica, todos con culo, claro, pero con la particularidad de que estos fulanos deben tener un cierto grado de dificultad intestinal, por lo que generalmente lo están cagando todo, a los cuales deberia administrarle el mismo antidoto que a los conejos, con la salvedad de que aún en Canarias no tienen depredadores naturales, yo me he permitido el lujo de sustituir la palabra conejo por "fulano" y poner en mayuscula lo que debe cambiar:
a) el FULANO no es una especie autóctona en Canarias
b) afecta, por depredación, competencia, etc., al ecosistema insular, sobre todo a determinadas especies vegetales, siendo una causa más que influye en su peligro de extinción
c) en Canarias hay muy pocos depredadores naturales de estos FULANOS , por lo que sus poblaciones tienden a crecer sin freno
d) AUN NO TIENE DEPREDADORES NATURALES, por lo que es un factor imprescindible para el control de las poblaciones de FULANOS, BUSCAR SOLUCIONES QUE NOS PERMITAN VIVIR CON LA LIBERTAD Y CREATIVIDAD QUE SIEMPRE HEMOS DEMOSTRADO LOS CANARIOS.
e) finalmente, es cuestión del objetivo que se plantea en cada zona, el tipo de gestión de estas poblaciones que se lleve a cabo: erradicación en Parques Nacionales o en zonas de interés científico, control en otros lugares COMO EN CANARIAS, etc.
Un saludo y gracias por su participación en el blog

Ugo Chavez investigando dijo...

Hola Sebas, he leido tu comentario, interesante y sutil, aunque la palabra FULANO, da la sensación de que se refiere a los que defienden el medio-ambiente de una forma irracional. ¿O me equivoco?

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