Acaba de salir publicado en la revista BioInvasions Records (número 14, volumen 1) el trabajo "First records of the Australian invasive weed Atriplex semilunaris Aellen (Amaranthaceae s.l.) in Gran Canaria and Tenerife (Canary Islands, Spain)" (accesible en https://www.reabic.net/journals/bir/2025/1/BIR_2025_Verloove_etal.pdf). En él los autores Filip Verloove, Miguel A. Padrón-Mederos, Marcos Salas Pascual y J. Alfredo Reyes-Betancort, dan noticia de la aparición de la planta australiana Atriplex semilunaris en varias localidades del este y norte de Gran Canaria y en un único lugar en Tenerife. Esta planta se encontró por primera vez en Fuerteventura en 2004-2005, y en Lanzarote en 2008. Dado su potencial invasor y la rápida extensión que estaba ocupando en la isla majorera se introdujo en el catálogo nacional de especies exóticas invasoras (2013).
Ejemplar de Atriplex semilunaris perteneciente a la población de la desembocadura del Barranco de Azuaje.Detalle de las hojas y flores de Atriplex semilunaris
Pero todo esto no ha impedido que en 2019 se encontrase en Tenerife, más concretamente en San miguel de Tajao, Arico, y que en 2020 apareciesen señales de su posible presencia en Gran Canaria (fotografías en redes sociales) que se confirmaron rápidamente. Las primeras localizaciones se realizaron en el norte (Botija, Gáldar) y en el este (Montaña Los Vélez), y hasta el momento se han detectado poblaciones en el este (desde Juan Grande a Jinámar) y en el noroeste (desde la desembocadura del Barranco de Azuaje hasta el Barranco del Juncal).
(La población de Jinámar se encontró cuando el artículo ya estaba en prensa, por lo que no pudo añadirse esta localización) En resumen, es posible indicar que la planta ya está perfectamente asentada en Gran Canaria y seguirá los pasos de otras tantas especies de simialr ecología, como Atriplex suberecta, Tetraena gaetula y Maireana brevifolia, y se conviertan en otra de las varias plantas invasoras de zonas costeras venteadas y salitrosas.
En la zona donde se asienta existen varios lugaress donde su presencia puede ser muy problemática. En Gran Canaria los Sitios de Interés Científicos de Jinámar, Tufia y Juncalillo del Sur, y el Monumento Natural de Arinaga, donde puede afectar a las poblaciones de Lotus kunkelii, L. arinaguensis, Convolvulus caput-medusae, Atractylis preauxiana, y otras especies endémicas y nativas. Y la solución no es ahora ponerse a arrancar plantas y alterar aún más el suelo, sino proteger los hábitats que ocupan estas especies procurando que no se alteren, no se nitrofilicen ni se revuelva el suelo.
La pregunta está clara, ¿se pudo hacer algo más para que esta planta no alcanzase estas islas? Teóricamente sí: controlar el tránsito de áridos entre islas, el paso de vehículos, de animales, de personas. Pero todos sabemos que esto es casi imposible. Hay que tener claro que si una planta de estas necesidades ecológicas entra en el Archipiélago acabará ocupando su territorio ecológicamente potencial.
¿Puede controlarse ahora? En Tenerife, donde su hábitat es mucho menos frecuente sí, para que no alcance El Médano, por ejemplo, pero en Gran Canaria, como en Fuerteventura o Lanzarote, solo es posible controlar su acceso a los espacios naturales protegidos, y eso con mucha, mucha dificultad.
¿Si se hubiese avisado a los técnicos responsables cuando se encontraron por primera vez se hubiese impedido su propagación? Se avisó, pero cuando quitan una población aparece otra un poco más allá. Cuando se encuentra una población de una planta con estas características, anual, ruderal (crece en caminos y bordes de carreteras), es porque ya hay varias por todas las zonas vecinas similares.
La única solución es reforzar las comunidades y especies nativas, no alterarlas y controlar la entrada de estas plantas nocivas en sus lugares de crecimiento.