Mostrando entradas con la etiqueta especies forestales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta especies forestales. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de noviembre de 2021

Terminan las XXVIII Jornadas Forestales, este año con un amplio tratamiento de las especies exóticas invasoras.

 Terminaron las XXVIII Jornadas Forestales celebradas en Las Palmas de Gran Canaria y organizadas por el Cabildo Insular y la ULPGC. Este año ha habido una gran representación de las ponencias dedicadas al problema de las invasiones biológicas, desde muchos puntos de vista. Destacamos el trabajo presentado por Joan Rita, profesor de la Universidad de las Islas Baleares, dedicado al problema común de la afección que producen las cabras abandonadas o asilvestradas a la vegetación natural. La historia del proceso de erradicación de estas cabras en Baleares tiene mucha similitud con lo que está sucediendo en Canarias, y deberíamos aprender de la forma que han tenido en ese archipiélago de tratar el problema. En la actualidad se han erradicado cabras y conejos en varios islotes de Baleares, produciendo un beneficio espectacular en el medio. Muy recomendable.

Les dejamos los vídeos de los tres días de estas Jornadas con todas las ponencias y las preguntas que se realizaron a continuación.

Por cierto, muchas gracias a todos los asistentes, que fueron numerosos, y a los que lo siguieron en directo por la red.

 





martes, 7 de enero de 2020

Seguimos con la restauración ecológica y las especies exóticas introducidas: las plantaciones del Monumento Natural de Amagro.

    Al contrario de los alcornocales de Osorio, cuyo origen es su plantación como fuente de recursos para el campesino, las plantaciones realizadas en los años 70 en la Montaña de Amagro no tienen más sentido que una política equivocada de "reforestaciones" utilizando especies exóticas. La idea era buena: plantar especies arbóreas y arbustivas para preservar el suelo, quizá con un objetivo hidrológico, relacionado con la extensión de la agricultura intensiva bajo plástico de plataneras, tomateras, etc., que se propagó en aquellas mismas fechas. El error fue el método escogido para la reforestación: el aterrazamiento mediante maquinaria pesada, y las especies utilizadas: especies exóticas, no más resistentes a las condiciones climáticas locales que muchas especies autóctonas. De hecho, las plantaciones recientes de sabinas, acebuches, almácigos, gaydiles, etc., están teniendo similares resultados.

 Parte de las plantaciones de la cara noreste de Amagro

     Las especies exóticas utilizadas fueron varias: Acacia cyclops, la denominada popularmente acacia majorera, Tetraclinis articulata, Pinus halepensis, Cupressus macrocarpa, e incluso algunos pinos canarios.

 Grupo de Tetraclinis articulata (color verde oscuro) y Acacia cyclops (con ramas secas y de color verde amarillento) en la ladera noreste de Amagro.

 Detalle de la inflorescencia femenina de Tetraclinis articulata. No hemos encontrado plántulas ni juveniles de esta especie en la zona, pero se conoce su asilvetramiento en otros puntos de la isla.

 Juvenil de Acacia cyclops. Aunque la acacia majorera parece estar en peor estado que el resto de especies utilizadas en la plantación, su capacidad de dispersión la hace muy problemática.

 Ejemplar de Pinus halepensis. El porte achaparrado de esta y del resto de especies indica las difíciles condiciones de viento que resisten las plantas deen la zona

 Un grupo de cipreses de california, Cupressus macrocarpa.

 Un pino canario en primer término. Su aspecto y el porte habla de las malas condicines en que se encuentra. Curiosamente, este árbol crece en la zona donde abunda Cistus monspelensis, el juagarzo, especie compañera del pinar en otros ambientes de la Isla.

Estas plantas se han mentenido en los lugares con mejores suelos y con orientaciones más adecuadas, dificultando la progresión natural de los mejores terrenos de Amagro y la presencia de especies endémicas en peligro de extinción. Pero en aquellos lugares donde las plantaciones no fueron exitosas, el efecto del aterrazamiento ha ocasionado graves daños a la regeneración natural e incluso ha fomentado lo que se quería evitar, la erosión del suelo.

  Zona aterrazada y erosionada en la cara norte de Amagro. La ladera de la derecha, sin aterrazar y cubierta de tabaibas dulces (Euphorbia balsamifera), y sin grandes muestras de erosión, prueba la mala elección del método para el mantenimiento del suelo.


Argyranthemum lidii, una especie endémica de Gran Canaria que, junto a otras presentes en Amagro en las zonas de plantaciones (Limonium sventenii, Crambe tamadabensis), son muy raras y se consideran en peligro de extinción.

    ¿Se debe actuar en estas zonas? Sin duda. La erosión y la presencia muy cercana y abundante de especies invasoras, como Pennistum setaceum o Lampropeltis getula, ya dentro del espacio y en progreso, precisan de actuaciones, repoblando con especies autóctonas las cárcavas y espacios erosionados, fomentando las especies en peligro, eliminando las introducidas con potencial invasor.
Se debe actuar con fineza, como un cirujano, sin producir impactos mayores de los que se quieren evitar. Sin olvidar la acción de los conejos, muy intensa en toda la montaña, y de algún asentamiento humano que se han consolidado en los últimos años

jueves, 29 de noviembre de 2018

El aromero, Acacia farnesiana. Un claro ejemplo de la influencia del calentamiento global sobre la capacidad invasora de una especie.

    La relación entre cambio climático y especies invasoras ya ha sido tocada muchas veces en este blog (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com/search/label/cambio%20clim%C3%A1tico), pero muchas veces se queda en la elaboración de modelos predictivos (como podemos ver en los siguientes enlaces: https://www.ecologistasenaccion.org/?p=35318; https://www.miteco.gob.es/es/cambio-climatico/publicaciones/publicaciones/CC%20y%20Exoticas%20invasoras_tcm30-70264.pdf).
    Pocas veces podemos ver una relación tan directa como la que nos encontramos en el aromero, Acacia farnesiana, una especie originaria de Mesoamérica y el Caribe, muy extendida en Canarias, sobre todo en Gran Canaria, Fuerteventura y La Gomera. Al menos en Gran Canaria, esta planta está aumentando rápidamente su distribución, pasando de ser una especie abundante sólo localmente, a estar presente en gran parte de la zona baja de la isla, y a aumentar el número de jemplares en algunos puntos de forma alarmante. Conocemos su relación con el conejo europeo, que se alimenta de sus legumbres y facilita su dispersión (https://www.researchgate.net/profile/Marcos_Salas_Pascual/publication/250144237) y ahora además nos llegan desde México, su lugar de origen, la noticia de que un aumento de temperatura favorece la germinación de sus semillas.
    El estudio titulado "Germinación de dos especies del género Acacia a temperaturas elevadas simulando cambio climático", ha sido publicado por Cortés-Cabrera y colaboradores en la Revista Mexicana de Ciencias Forestales (http://cienciasforestales.inifap.gob.mx/editorial/index.php/forestales/article/view/248/895), llega a la conclusión de que las semillas de Acacia farnesiana tienen mayores porcentajes de germinación y velocidades de germinación cuando la temperatura aumenta de 2 a 7 ºC. El porcentaje de germinación aumentó hasta el 100% cuando la temperatura se elevaba 7 ºC.
    Una razón más para luchar contra el cambio climático.
 Aspecto de Acacia farnesiana


 Parte de la enorme población de Acacia farnesiana en el Bco. de Arguineguín, en el sur de Gran Canaria

 Artículo mencionado en la entrada sobre la germinación de Acacia fanesiana a elevadas temperaturas.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Plantas introducidas (y algunas invasoras) en Tamadaba. ¡Lo que ha cambiado la política forestal!

   Tamadaba es uno de los entornos naturales emblemáticos de la isla de Gran Canaria. Su riqueza botánica es quizá la mas alta de la isla y una de las mas sorprendentes de todo el Archipiélago Canario. Por esta y otras razones está declarado como Parque Natural, además de formar parte de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. Viven en sus riscos un buen número de especies endémicas, algunas exclusivas del macizo, como Globularia ascanii, Micromeria pineolens, Sventenia bupleuroides, Sideritis guayedrae, Tanacetum oshanahanii, Teline rosmarinifolia subsp. eurifolia. Para conocer un poco más su asombrosa biodiversidad aconsejamos este artículo de Águedo Marrero, publicado en la revista Rincones del Atlántico (http://www.rinconesdelatlantico.com/num2/tamadaba.html). 
   Pero su aspecto ha cambiado mucho en el último siglo, sobre todo en su zona norte, donde se encontraban una buena cantidad de construcciones, campos de cultivo, pastos, y que hoy están casi olvidados y desaparecidos entre la arboleda. Cuando a mediados del siglo XX se inició la labor de reforestación de la zona, se empleó en su mayoría el pino canario como principal especie arborea, pero no fue la única. Junto al pino canario se plantaron un buen número de especies arbóreas, muchas de las cuales pueden encontrarse aún hoy en el bosque. Muchas de ellas se mantienen en medio del pinar, sin aparentemente impedir su regeneración natural. Son un mal menor, pero otras no sólo se han aclimatado, sino que progresan y pueden empezar a dar problemas al ecosistema natural de Tamadaba.
   Entre las primeras, las especies introducidas que aparentemente no producen alteraciones al medio,    hemos podido localizar en una última visita las siguientes (sin contar las especies propias de los cultivos anteriores a la reforrestación, castaños, nogales, higueras, etc.):
Pinus pinaster; Pinus nigra; Pinus sylvestris; Pinus radiata; Pinus halepensis; Nerium oleander; Pyrus communis; Acer pseudoplatanus; Quercus ilex; Cydonia oblonga; Cupressus sempervirens; Eucalyptus pseudoglobulus y Corymbia ficifolia.
   Entre las segundas, aquellas que progresan y ocupan nuevos territorios, desalojando en ocasiones a la vegetación autóctona o impidiendo se regeneración, hemos visto:
Pinus pinea; Eucalyptus globulus; Cedrus atlantica; Cupressus macrocarpa; y sobre todo Acacia saligna.
   Como curiosidad hay que citar la introducción de especies canarias que no viven de manera natural en ese pinar. Este parece ser el caso de Rhamnus glandulosa, un árbol de la laurisilva canaria, extinto en Gran Canaria y que al parecer se introdujo en Tamadaba, y de Juniperus cedrus, especie que está experimentando una expansión importante en el bosque, donde no es raro ver juveniles de esta especie. De confirmarse, son claros casos de traslocaciones.
   Hoy en día se estudian las especies que se van a utilizar en las reforestaciones, y en muchas ocasiones se emplean ejemplares obtenidos en la propia zona donde se van a realizar las plantaciones (como ocurre en Gu-Guy o Güigüí), pero en aquella época se plantaba sin demasiado control, lo que se tenía. Se hacían pruebas, se experimentaba para ver qué crecía mejor y más rápido. Unas veces por su carácter de plantas alimenticias, otras por simple ornamento. Parece que en algo vamos mejorando.

Dos imágenes de zonas del pinar de Tamadaba altamente invadidas por Acacia saligna (=A. cyanophylla).


 Brotes de raíz de Acacia saligna. Este sistema de reproducción vegetativa le proporciona una rapidez admirable para colonizar nuevos territorios, aunque estén a la sombra de otras plantas, como en este caso los pinos.













 Detalle de los filodios (pseudohojas) y flores de Acacia saligna.


 Grupo de ejemplares de Cedrus atlantica de diferentes clases de edad, desde los árboles de 5-6 m hasta arbustos de 1 m escaso de altura. Estos árboles forman rodales, algunos bastante extensos en la cara norte del pinar de Tamadaba.


 Detalle de las acículas y ramas de esta especie de gran valor ornamental y perfectamente aclimatada en Tamadaba

Grupo heterogéneo de Cupressus macrocarpa. Igual que puede verse en otras zonas de la Isla (ver por ejemplo el pinar de Santa Cristina; http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2017/05/las-especies-arboreas-introducidas-en.html), este comportamiento nos muestra la potencialidad invasora de este árbol.


 Varios ejemplares de la adelfa, Nerium oleander, pueden encontrarse en el seno del pinar de Tamadaba. Creemos que se trata en todos los casos de individuos plantados, ya que su propagación en estos ambientes totalmente alejados de los que le son propios es altamente improbable. Además gran parte de las adelfas encontradas pertenecen a variedades de jardín que han perdido la capacidad de producir semillas

 De gran valor paisajístico, un grupo de encinas muy grandes y ancianas. Quizá las mayores de la Isla. Aunque producen vástagos, la lentitud de su propagación no plantea problemas al bosque que lo rodea.

 Hojas y sámaras de Acer pseudoplatanus, un arce del que existen unos pocos ejemplares jóvenes en la zona. Su juventud parece indicar que este tipo de introducciones no se limitó a los años 50-60 del pasado siglo, sino que hasta relativamente pronto han continuado. Esperemos que ya no se produzcan.

 Ejemplar joven de Juniperus cedrus creciendo en el borde del cantil en Barranco Oscuro, a unos 800-900 m de altitud. Los ejemplares adultos de este especie son frecuentes en el pinar, y no es difícil encontrar otros más jóvenes en todo este sector norte del pinar. Estas traslocaciones pueden generar problemas si no se controla su procedencia, ya que es importante preservar la diversidad genética de las escasas poblaciones naturales grancanarias de esta especie.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Especies introducidas del género Quercus en Canarias. Robles, encinas y alcornoques en el Barranco de los Cernícalos (Telde, Gran Canaria)

El Barranco de los Cernícalos es uno de los espacios naturales emblemático de Gran Canaria. Incluido en la Reserva Natural Especial de Los Marteles, este barranco alberga la mejor sauceda de Gran Canaria, y quizá de Canarias, y la mejor representación de un acebuchal en todas las Islas. En su seno crecen especies vegetales endémicas y raras en la isla, como Anagyris latifolia o Canarina canariensis. Es sin duda una de las visitas más recomendables en la geografía grancanaria.
Uno de los muchos alicientes que tiene el barranco es encontrar en sus inicios los ejemplares más grandes y antiguos de la isla de tres árboles introducidos en Canarias, el roble Quercus robur, la encina, Quercus ilex y el alcornoque, Quercus suber. No es el único sitio donde crecen estas especies, pero sí el único que conocemos donde podemos ver las tres especies juntas y con una representación tan importante, en calidad y cantidad de ejemplares.
   Las tres son especies introducidas, pero sólo el roble y el alcornoque parecen ser capaces de propagarse por sí mismas con alguna facilidad. Pueden verse plántulas de ambos árboles a lo largo de toda la zona.
   Otras especies del género que se han introducido en Gran Canaria son Quercus cerris (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2016/12/quercus-cerris-el-roble-turco-un-nuevo.html) y Quercus rubra, plantado en algunos jardines de la Isla, pero en ninguno de estos casos se ha documentado su asilvestramiento.
   La densidad de estos árboles en la zona inicial del acebuchal es muy importante, tal como puede verse en las imágenes que acompañan a esta entrada. Sería importante controlar estas poblaciones y favorecer los acebuches de la zona. Es muy probable que, si no se controlan la proliferación de alcornoques en ese sector del barranco, la población llegue a convertirse en estable y pueda dificultar la regeneración del impresionante bosque termófilo del barranco.


Imágenes de la ladera de solana del Barranco de Los Cernícalos. Los grandes árboles con troncos casi negros son alcornoques o encinas 

Zona del Barranco de Los Cernícalos donde pueden verse estos árboles con normalidad.

 Tronco de Quercus robur, con profundas grietas.

 Tronco de Quercus ilex, agritado pero más liso que el anterior.

 Típico tronco del alcornoque, Quercus suber, formando el corcho.

 Bellotas de Quercus ilex, a la izquieda, más anchas y achatadas, con caperuzas más grandes, y de Quercus suber a la derecha, más alargadas y delgadas con la caperuza más pequeña. Estos caracteres son muy variables, por lo que no nos servirán para diferenciar ambas especies.
 
 Hojas de Quercus ilex. Los ejemplares que pueden verse en Los Cernícalos pertenecen a Quercus ilex subsp. rotundifolia (= Q. rotundifolia).

 Hojas de  Quercus robur. Esta especie es caducifolia, mientras que las otras dos mantienen siempre hojas en sus ramas.

 Hojas de Quercus suber, más grandes, menos duras y con bordes dentados. Cuando las hojas pertenecen a plántulas o rebrotes de raíz o base del tronco, los dientes son más pronunciados y la hoja más pequeña y dura.
  
Composición con hojas de las tres especies mencionadas. Las hojas del roble pueden ser más grandes, pero la escasa puviometría de a parte baja del barranco donde vive, no permite que sena tan grandes como las que podemos encontrar en otros lugares de la Isla (Osorio, Valleseco, Barranco de la Virgen)

lunes, 22 de mayo de 2017

Las especies arbóreas introducidas en el Pinar de Santa Cristina y El Brezal del Palmital (Gran Canaria). Un problema para la restauración del hábitat.

Cuando se plantea una tarea de restauración del hábitat siempre se piensa en reintroducir las especies que formaban dicho hábitat: plantar, soltar fauna, etc., pero no es menos importante eliminar las especies alóctonas que pueden inferir en la correcta restauración. Esto ocurre con mucha normalidad (Tamadaba-Gran Canaria, Corona Forestal-Tenerife, etc.), pero quizá el ejemplo más notable de este hecho puede verse en uno de los espacios naturales protegidos más emblemáticos de Gran Canaria, la Reserva Natural Especial de El Brezal, entre Santa Cristina y El Palmital, en el norte de la Isla. Se trata quizá de la mejor representación de un brezal que existe en la Isla. Este espacio natural se integra por el brezal propiamente dicho, y una serie de zonas más o menos conservadas entre las que destaca el Pinar de Santa Cristina, una zona llana que fue plantada en su día de especies forestales como Pinus pinea, Pinus halepensis, Pinus radiata y Cupressus macrocarpa. Este sector del espacio presenta un gran potencial para regenerar comunidades de monte verde, por lo que ha sido objeto de repoblaciones con especies autóctonas como Arbutus canariensis, Isoplexis chalcantha, Ilex canariensis, Visnea mocanera, Persea indica, etc. Pero esta labor necesaria choca con la enorme capacidad propogativa de las especies introducidas, sobre todo de los pinos Pinus halepensis, Pinus pinea y el ciprés Cupressus macrocarpa. Estos árboles no sólo perjudican la regeneración del brezal, que se produce por sus propios medios, sino que dificulta el desarrollo de las plantaciones. El árbol autóctono que parece tener una mejor regeneración es el madroño canario, pero su grado de desarrollo es menor que el de pinos y cipreses por lo que queda rodeado por los juveniles de éstos y termina muriendo.
Pero el problema no es sólo que las poblaciones de especies introducidas se mantengan en equilibrio y no se vean desplazadas por las autóctonas, sino que incluso se están introduciendo en el brezal más denso, donde es posible encontrar ejemplares de pino y ciprés de varias clases de edad, desde plántulas hasta árboles jóvenes de pocos metros.
Si se mantiene esta dinámica es probable que el brezal natural pueda quedar entremezclado con las especies foráneas, alterando su fisionomía y ecología (suelo, luminosidad en el subvuelo, etc.).
Es necesario, tras lo visto en este espacio natural, considerado Reserva Especial, la eliminación de los árboles introducidos de toda la zona protegida, y mantener campañas de erradicación de ejemplares jóvenes y plántulas durante varios años. Es una labor larga y costosa pero necesaria si queremos mantener la mejor muestra de brezal de Gran Canaria que poseemos en la actualidad.

Situación de la Reserva Natural Especial de El Brezal
 
 Zona A: Llano donde se plantaron las especies forestales aludidas (Pinus spp y Cupressus macrocarpa) y que viene siendo regularmente reforestada con especies autóctonas (Ilex, Arbutus, Persea, etc.)
Zona B: Fayal-Brezal natural (con línea discontinua se señala la zona ampliada en la imagen siguiente)

 Imágenes de detalle de la zona del brezal señalada con línea discontinua. Es la zona de contacto entre el brezal y las zonas plantas con árboles alóctonos. En la imagen superior en la actualidad (2015) y en la inferior en 2002. Puede comprobarse la mayor densidad actual de puntos rojos, que indican la presencia de un árbol (pino o ciprés) entre el brezal.

 Ejemplares jóvenes de Pinus halepensis cubriendo y ahogando repoblaciones de especies autóctonas (madroños canarios, fayas, etc.)

 En primer término un ejemplar juvenil de Isoplexis chalcantha, procedente de la regeneración natural a partir de ejemplares plantados. A su lado, detrás, un ejemplar juvenil de Pinus pinea.

 
Plántulas y juveniles de Pinus pinea. Las plántulas de todos los árboles forestales alóctonos son muy frecuentes en la zona.

 Ejemplares jóvenes de Ciprés (Cupressus macrocarpa) en la zona del Pinar de Santa Cristina, en el borde superior del brezal natural.




 Ejemplar muy joven de ciprés. Todavía las hojas no se han trasformado en las escamas que serán al madurar. Las plántulas de esta especie son muy frecuentes incluso en el interior del brezal.

Visión del brezal natural. En primer término, y por encima de brezos, granadillos, etc., aparece la copa de un ciprés joven.

Por debajo de las copas, el ciprés no se distingue fácilmente del resto de integrantes del brezal. Es el tronco recto de color oscuro que cruza la imagen hacia el centro de la misma.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Eucalyptus del grupo cornuta. Un eucalipto más en nuestros montes (cosa que no tiene por qué ser mala).

Hasta el momento, se consideran asilvestrados en Canarias Eucalyptus globulus y Eucalyptus camaldulensis. De ambos ya se ha tratado en este blog en una entrada anterior (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/search/label/Eucalyptus%20camaldulensis). Pero sin duda no son los únicos miembros del género que podemos encontrar en nuestros montes. Plantado en mayor o menor número es posible encontrar también en varias islas del Archipiélago (Tenerife, La Palma, Gran Canaria) el eucalipto de flores rojas, Eucalyptus ficifolia (ver en http://www.mycolapalma.com/floracanaria/exoticas/fichas/eucalyptus%20ficifolia%C2%A0.htm). Un cuarto eucalipto que se ha plantado, al menos en Gran Canaria, es el protagonista de esta entrada. Se trata de un árbol de porte muy similar a Eucalyptus globulus, de hasta 30 m de alto, pero con hojas (en realidad filodios, es decir, el nervio principal de la hoja ensanchado aparentando ser una hoja "normal") más cortas, azul-plateadas y las jóvenes más anchas. Pero distinguible perfectamente por sus flores y frutos característicos. De jóvenes, las flores forman cuernecillos amarillentos que se abren y dejan ver un pistilo alargado que, al lignificarse, queda formando un cuerno más o menos largo. Pero unas imágenes valen más que mil palabras, y en las fotos que acompañan a esta entrada puede verse claramente cómo son estos órganos. La determnación de estos eucaliptos es difícil. Pertenecen sin duda al grupo de Eucalyptus cornuta, conocido en Australia como yate, (ver, por ejemplo, http://www.anbg.gov.au/photo/apii/id/wa/384, http://geographelandcarenursery.mysouthwest.com.au/Nursery%20List/Eucalyptus%20cornuta), pero también han sido determinados en ocasiones como Eucalyptus lehmanii (http://casuaro.blogspot.com.es/2011/10/eucalyptus-lehmannii-schauer-benth.html), un taxon muy ligado al anterior. Yo me inclino más por la primera determinación, Eucalyptus cornuta, ya que E. lehmanii parece tener los frutos "pegados", formando bolas, mientras que E. cornuta los parece tener sueltos, libres entre sí. Pero parece lógico, a falta de obtener más información de los ejemplares encontrados y de estudiar la bibliografía especializada, integrarlos en el grupo de E. cornuta, sin concretar la especie.
En el campo es donde se aprende, y en estas Islas, aparentemente pequeñas, siempre queda un lomo o un barranco por visitar, siempre queda algo nuevo por encontrar y de lo que disfrutar, así que no cambiaré la bota por la bata. Allí nos vemos.

 Flores de Eucalyptus grex cornuta antes de abrirse. Son también características las ramillas jóvenes rojizas.

 Frutos de Eucalyptus grex cornuta. En algunas casos, la "capucha" que cubría a la flor antes de abrirse no llega a desprenderse.
 
 Porte de Eucalyptus grex cornuta. Alrededor del ejemplar más grande, que alcanza los 25-30 metros, crecen varios jóvenes, en ambos lados del camino. Se reproducen sobre todo por vástagos a partir de las raices, pero se ha comprobado sobre el terreno su reproducción por semillas,



DEJE SUS COMENTARIOS, SU OPINIÓN NOS INTERESA

LEAVE YOUR COMMENTS, your opinion matters

Las especies invasoras en el año internacional de la Biodiversidad