El llamado picudo negro del agave (
Scyphophorus acupunctatus) es un gorgojo de gran tamaño y color negro que en su México nativo se alimenta de varias especies del género
Agave y a otras agaváceas en sentido amplio, incluidas las dracaneáceas (confirmar en
http://www.issg.org/database/species/ecology.asp?si=1586&fr=1&sts=&lang=EN). Se reportó por primera vez en la Península Ibérica en 2007 (Josep M. Riba i Flinch, Miguel Angel Alonso-Zarazaga. 2007. El picudo negro de la pita o agave, o max del henequén, Scyphophorus acupunctatus Gyllenhal, 1838 (Coleoptera: Dryophthoridae): primera cita para la Península Ibérica. Boletín de la SEA, Nº. 41: 419-422). Desde entonces se expandió por Cataluña, Murcia, y este verano de 2011 apareció abundantemente en la provincia de Alicante.
En el territorio mediterráneo afecta sobre todo a plantas ornamentales (sobre todo a la pitera
Agave americana), por lo que puede verse incluso como una ayuda en la erradicación de esta planta invasora. Pero en Canarias existen dos agaváceas (dracaenáceas) de especial importancia:
Dracaena draco y
Dracaena tamaranae.
Si esta plaga alcanzase las islas tendríamos un verdadero problema ambiental.
La experiencia nos dice que cuando una plaga se detecta y avanza por la Península Ibérica, al poco tiempo aparece en las Islas (caso del picudo rojo de las palmeras y de tantas otras plagas), y que los controles fitosanitarios en las plantas ornamentales no son suficientes para impedir el paso de estas plagas.
Queda claro que son necesarios controles específicos para este insecto y poner en marcha mecanismos de detección temprana, trascendentes para el control de plagas, como también se puso de manifiesto en el caso del picudo rojo.
A ver si por una vez podemos evitar problemas en lugar de paliarlos.

Ejemplar de picudo negro del agave (
Scyphophorus acupunctatus)

Grupo de piteras (
Agave americana), principal planta nutricia del insecto en la Península Ibérica