jueves, 23 de julio de 2015

Plantación de tuneras (Opuntia maxima) en Arinaga para la producción de biogás. Siguen sin leerse el decreto en el que se regulaba el catálogo de especies exóticas invasoras.

El pasado 23 de mayo ya comentábamos en este blog la noticia de la posibilidad de que se realizase en Arinaga una plantación de tuneras con el fin de obtener biogas (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2014/05/mas-sobre-el-biogas-perdonen-la-pobre.html). En esta entrada comentábamos el efecto que la inclusión de Opuntia maxima (=O. ficus-barbarica; =O. ficus indica) en el catálogo, tiene sobre su posible utilización como productora de biogás. Lo impide. De hecho recordemos que algunas empresas peninsulares que tenían este mismo problema con sus proyectos de plantación de Nicotiana glauca pleitearon con la administración para poder eliminar esta especie del catálogo, y lo consiguieron (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2015/03/se-elimina-nicotiana-glauca-del.html).
Antes de nada, unas cuantas precisiones:
* El problema no es con el biogás. NO somos especialistas sobre este tema y, aunque le vemos muchos problemas que ya han sido apuntados en este mismo blog al tratar sobre la producción de biogás a partir de Jatropha (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/search/label/Jatropha%20curcas), no es este el tema.
* El problema tampoco es político o ideológico. Sabemos que quienes toman este tipo de decisiones son tanto los cargos políticos como los técnicos, y que la voluntad de este tipo de actos es hacer las cosas bien. Apoyamos las energías renovables y creemos que deben fomentarse desde las instituciones públicas.
* No entramos en si plantar tuneras, con la cantidada de ellas que existen asilvestradas, aumentará el riesgo de invasión.
* Tampoco es de nuestro interés ahora la discusión de si las tuneras, que llevan casi 500 años entre nosotros, están aclimatadas a nuestro medio y no. (Lo que no serán nunca es autóctonas, por mucho que lo digan los medios informativos y algunas otras personas).

Pues bien, hace unos días se consumó la plantación de tuneras cerca del EDAR de Arinaga, en el sureste de Gran Canaria. Se pretenden plantar 13 Ha (en mayo eran 11), son 130.000 metros cuadrados, y se ha iniciado con una plantación de media hectárea. La superficie total será importante, por lo que la infracción es a gran escala. ¿Qué cantidad de energía se podría obtener con una superficie idéntica de paneles solares?
 ¿Con qué fuerza podemos decir a nuestros vecinos de la isla que no planten tuneras en sus campos si es el propio cabildo insular el que lo hace y lo publicita con gran despliegue mediático (http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=382920; http://www.laprovincia.es/gran-canaria/2015/07/22/plantacion-tuneras-dara-energia-depuradora/727737.html; http://www.rtvc.es/noticias/el-sureste-de-gran-canaria-depurar%C3%A1-sus-aguas-con-biog%C3%A1s-de-cultivos-de-tunos-138710.aspx#.VbCjr1JEwXh; etc.)

Lo único que pretendemos recordar desde aquí es que existe una normativa sobre el tema y que con esta plantación se la han saltado. Cualquiera: políticos opositores, ecologistas, el mismo SEPRONA (Servivio de la Guardia Civil para la Protección de la Naturaleza), puede poner en marcha las críticas y denuncias contra los órganos públicos que han fomentado la misma, porque exactamente, lo que dice la norma es:
Artículo 7, punto 4: En ningún caso, se podrán contemplar actuaciones o comportamientos destinados al fomento de las especies incluidas en el catálogo.

Creo que lo pone claro.



Esta es la zona inicial de 11 Ha previstas en mayo, ahora se dice que serán 13Ha.

Dos imágenes del momento de la plantación tomadas del perfil de facebook del Presidente del Cabildo de Gran Canaria. (https://www.facebook.com/Antonio.Morales.Presidente)



martes, 21 de julio de 2015

Cyrtomium falcatum: un helecho en el catálogo nacional de especies exóticas invasoras. O cómo impedir que se dispersen las esporas de un helecho.

Los helechos no suelen ser plantas con una tendencia invasora muy pronunciada, salvo los helechos acuáticos, como los del género Salvinia o Azolla. Es cierto que sí existen numerosos helechos introducidos en la flora canaria (Adiantum hispidulum, Adiantum raddianum, Asplenium scolopendrium, Pteris cretica, Pteris multifida, Pteris tremula, Pteris vittata y Nephrolepis exaltata), pero todos se encuentran de manera puntual, escapadas de cultivos, en muros de casas o huertos, ligados sobre todo a zonas rezumantes. Pero siempre existe una excepción para una regla, y en este caso la excepción es Cyrtomium falcatum, el denominado helecho de hojas de acebo, o simplemente, helecho acebo. Es una especie nativa del este asiático (China, Corea, Japón, etc.), y está naturalizado en América, África, Europa, y en Canarias en La Palma, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria (http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/cyrtomium_falcatum_2013_tcm7-307059.pdf), gracias a su muy frecuente uso en jardinería como una planta resistentes a la sequía y a la insolación. Está incluido en el catálogo nacional de especies exóticas invasoras, lo que implica que todas las personas que tengan esta especie en sus jardines (particulares o públicos) tendrán que atenerse a la disposición transitoria quinta de el decreto en que se regula este catálogo (Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, publicado en el BOE nº 185 del 3 de agosto de 2013):
"Los ejemplares de las especies de plantas incluidas en el catálogo en posesión de particulares o ubicados en parques urbanos, jardines públicos o jardines botánicos, adquiridos antes de la entrada en vigor de este real decreto, podrán seguir siendo mantenidos por sus propietarios, localizados en recintos ajardinados, con límites definidos, y siempre que los ejemplares no se propaguen fuera de estos límites. En este supuesto, los poseedores adoptarán medidas de prevención adecuadas para evitar la propagación de los citados ejemplares al medio natural o seminatural y no podrán comercializar, reproducir ni ceder los ejemplares. En el caso de aquellos ejemplares de especies del catálogo localizados en parques o jardines públicos, especialmente los localizados en el dominio público hidráulico, las administraciones competentes eliminarán progresivamente, en los casos en que esté justificado, estas especies".

Es decir, un particular o un hotel que tenga esta planta en su jardín puede seguir teniéndola, pero debe poner medidas para evitar su dispersión. Aunque ya me dirán como se evita que se dispersen las esporas de un helecho. Lo más lógico sería pensar que, ya que es imposible evitar su dispersión, deberían eliminar esta especie de sus jardines.
Caso especial es el de los jardines públicos, que deben ir eliminando esta planta. Por ejemplo, los que se encuentran en el Jardín Botánico Viera y Clavijo de Las Palmas de Gran Canaria.
Todo un problema para los jardineros, cazar esporas por el aire.

 Helechos cultivados en el jardín de un hotel grancanario. En la parte superior Cyrtomium falcatum, debajo, Adiantum capillus-veneris
 Soros en el envés de un fronde de Cyrtomium falcatum. Difícil evitar que se dispersen las esporas

Ejemplares jóvenes de Cyrtomium falcatum creciendo en las grietas entre la pared y el suelo. Los helechos adultos más cercanos se encontraban a varias decenas de metros, por lo que seguramente proceden de esporas y no de rizomas de los mismos.

sábado, 11 de julio de 2015

Céspedes invasores. Un problema sin control.

A todos nos gusta correr o tirarnos en un césped bien cuidado. El césped da alegía y belleza a una plaza, una rotonda, un jardín. Pero las especies que los forman tienen muchas papeletas para convertirse en invasoras. Son plantas resistentes al pisoteo, a la contaminación ambiental, tienen mecanismos de propagación vegetativa: rizomas, acodos, etc. En la mayoría de los casos se trata de gramíneas, aunque tambén hay otros tipos de plantas utilizadas como céspedes. Los hay de muchos tipos, unos para campos deportivos, otros para zonas húmedas, secas, etc., etc. En cualquier búsqueda sencilla por internet, aparecen decenas de páginas especializadas en el césped (http://www.cesped.es/; http://articulos.infojardin.com/cesped/cesped_directorio.htm; etc.). Es un negocio.
Pero un negocio que ha introducido una buena cantidad de especies invasoras en nuestro medio. Dedicamos esta entrada a los casos más conocidos y extendidos, pero con total seguridad deben existir muchas más especies utilizadas como césped e introducidas en Canarias:

Cynodon dactylon, la grama común. Al parecer originaria del sur de Europa e invasiva en todo el Mundo (http://www.issg.org/database/species/ecology.asp?si=202). Su origen mediterráneo hace que no se incluya en el catálogo español de especies exóticas invasoras, pero en Canarias está calificada como introducida e invasora. Debería existir alguna norma que regulase su uso, aunque ya está extendida en todas las Islas, en ambientes secos, arenosos.

Kikoyuochloa clandestina (=Pennisetum clandestinum; =Cenchrus clandestinum), el quicuyo. También invasor en todo el Mundo (http://www.issg.org/database/species/ecology.asp?si=183), en este caso sí está includio en el catálogo nacional antes referido, por lo que los particulares y autoridades están obligados a ir eliminando esta especie de los céspedes de Canarias y Baleares.

Stenotaphrum secundatum, la grama basta. Internacionalmente considerada como invasora (http://www.hear.org/pier/species/stenotaphrum_secundatum.htm), pero en España no tiene la misma consideración. En Canarias se cita como asilvestrada en casi todas las Islas. Sólo falta en La Gomera y El Hierro. En los lugares donde se asilvestra es muy difícil su eliminación.

Paspalum distichum (=Paspalum vaginatum), otro caso de especie utilizada en céspedes que se presenta como una importante invasora en todo el Mundo (http://www.issg.org/database/species/ecology.asp?si=1351&fr=1&sts=sss&lang=EN; http://www.hear.org/species/paspalum_vaginatum/), pero que en España no está presente en el catálogo de especies exóticas invasoras. En Canarias se utiliza en céspedes húmedos y finos de hoteles y urbanizaciones.

Otras especies utilizadas en la formación de céspedes y asilvestradas en Canarias son Agrostis stolonifera,
Agrostis pourretii (=Agrostis canina), Poa pratensis, Poa trivialis y Lolium multiflorum. La mayor parte no se consieran invasoras, salvo los casos de las especies del género Agrostis. Agrostis pourretii sólo se ha citado en Tenerife, y Agrostis stolonifera en La Palma, pero su uso en campos de golf puede haberlas introducido en otras islas del Archipìélago.
Otra especie empleada en céspedes pero no gramínea es Dichondra micrantha, a la que ya dedicamos una entrada en este blog (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/search/label/Dichondra%20micrantha)
Así que la próxima vez que caminen descalzos sobre el césped piensen en lo agusto que se está pero en lo que nos cuesta tener estos tapices verdes en perjuicios económicos y ambientales.

 Cynodon dactylon. La grama, con sus peculiares espigas con cuatro o cinco ejes partiendo de un mismo punto, lo que le ha valido el nombre común de pata de gallina.

 Kikoyuochloa clandestina, sin espigas aparentes. Se caracteriza por tener largos estambres bien visibles.

 
Stenotaphrum secundatum, con hojas anchas y espigas de eje también ancho en el que se insertan las espiguillas.
 
 Paspalum distichum, con dos ejes unidos en la base formando una V más o menos abierta.



domingo, 5 de julio de 2015

Pasifloras introducidas en Canarias.

Las pasifloráceas son una familia de plantas muy conocidas tanto por su valor ornamental, medicinal y alimenticio. Se conocen popularmente por un gran número de fitónimos, entre los que han alcanzado mayor difusión "flor de la pasión", "maracuyá", "parchita", "curuba" o "granadilla". El uso medicinal se debe a las propiedades relajantes de sus flores, tallos y hojas, mientras que el alimenticio se basa en el cultivo de sus frutos, de color y aspecto diferentes según la especie.
Su nombre de flor de la pasión se debe a la pecualiar estructura de sus flores, que recuerdan a algunos elementos de la pasión cristiana: la corona de espinas que le pusieron en la cabeza, los tres clavos con que fue fijado a la cruz, las cinco llagas que laceraron su cuerpo y las cuerdas con que lo ataron.
En Canarias está representado por varias especies cultivadas, entre las que destacan Passiflora edulis, cultivada como ornamental y para la obtención de frutos, y Passiflora violacea, de notable interés ornamental por sus llamativas flores púrpura. Pero no son las únicas, ya en 1969 se redactó un pequeño artículo sobre las pasifloráceas cultivadas en Gran Canaria (ver en  http://mdc.ulpgc.es/cdm/singleitem/collection/cbotanica/id/47/rec/4) en el que se citan: Passiflora ligularis, Passiflora quadrangularis, Passiflora mollissima, Passiflora coerulea, además de la mencionada Passiflora edulis. Con seguridad deben existir más especies cultivadas en jardines públicos y privados de todas las Islas.
Pero nos ocupamos especialmente aquí de las dos especies asilvestradas citadas hasta el momento en Canarias: Passiflora suberosa, citada en La Palma y Gran Canaria, y Passiflora morifolia, no incluida en el listado de especies terrestres silvestres de Canarias pero asilvestrada al menos en un punto de Gran Canaria, el Jardín Canario Viera y Clavijo.
La primera es la más singular, con flores muy pequeñas, en comparación al resto de especies del género, y minúsculos frutos casi negros. Debe su nombre a la producción de una gruesa cosrteza similar al corcho (en latín suber). 
La segunda tiene flores de mayor tamaño, pero no alcanza el valor ornamental de muchas otras espcies. Está claro que ambas se debieron introducir por confusión con el resto de especies del género, ya que su valor ornamental es muy pequeño, casi inexistente.
Todo esto no significa que las plantas de este género no puedan actuar como invasoras. En la isla de Madeira, y en ambientes de laurisilva la curuba banana, o banana poka, Passiflora mollisima (=Passiflora tripartita var. mollisima), es una planta invasora de gran impacto en esta isla (http://www.hear.org/pph/hosts/2952.htm, http://www.interreg-bionatura.com/especies/docs/publicacoes_TOP100_Invasores_Macaronesia.pdf). Atención pues a la introducción de esta planta en Canarias, y ya pueden verse frutos de esta planta en mercados de Gran Canaria, no sabemos si importados o cultivados en la propia isla.

 Passiflora morifolia

Passiflora suberosa, detalle de la flor y de la base del tallo, mostrando la acumulación de suber, de donde procede su nombre específico.
 



  
 Passiflora edulis. La especie más extendida como ornamental y como productor de maracuyá o fruta d ela pasión.

 

 Passiflora violacea. Cultivada como ornamental.


Flores y frutos de Passiflora mollisima (=Passiflora tripartita var. mollisima), en Madeira, donde sí es una especie invasora de importancia en ambientes de laurisilva. Se debería evitar que esta planta se instale en Canarias.

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Las especies invasoras en el año internacional de la Biodiversidad