lunes, 29 de noviembre de 2010

El síndrome del marciano botánico: Sporobolus copei, la primera planta introducida y endémica a la vez, de Canarias.


Un día llegó a Canarias un marciano que en su planeta practicaba la difícil ciencia de la Botánica. Paseando por sus campos encontró multitud de plantas que le eran totalmente desconocidas. Como estaba acostumbrado a hacer, recogió muchos ejemplares, los secó y ordenó en su herbario y procedió a determinarlos. Como no era un experto conocedor de la flora terrestre todo lo que vió le parecía nuevo, y en sus libros de botánica marciana no aparecían estas plantas. Así que empezó a dar nuevos nombres a todas las plantas que encontró, y como no las conocía de otros lugares, todas eran calificadas como endémicas de las Islas. Una bonita amapola de flores naranja, una gramínea de espiga grande y rojiza, un arbusto que los terrícolas llaman bobo, tabaco moro, y otros nombres, etc., etc. El marciano alcanzó gran fama entre los demás botánicos de su planeta y su obra es ahora un clásico entre los tratados de botánica marciana.

Sirva esta fábula para entender qué ha pasado con una nueva especie descrita para la ciencia con ejemplares recogidos en Tenerife. Se trata de Sporobolus copei, una gramínea. Conocida por los botánicos insulares al menos desde 1970, no producía interés porque se trataba claramente de una especie exótica. Todo el género al que pertenece se considera propio del sudeste y sur de Asia. Pero un día alguien se percata de que esta planta es distinta a las que conoce del mismo género. La estudia y cree que se trata de una nueva especie, publicando su descubrimiento. ¿Que ocurre ahora? Que existe una planta conocida sólo en Tenerife, y por tanto un endemismo, que se sabe seguro es introducida. ¿Se incluirá en los catálogos de especies en peligro? Según los criterios actuales, debería. Ya que el criterio de que sea introducida es subjetivo, mientras que el criterio de especie endémica es real (de momento).
No es la primera vez que ocurre algo parecido, algunas plantas descritas en principio sólo para Canarias, después se han encontrado fuera del Archipiélago (Davallia canariensis, por ejemplo), pero es la primera vez, que yo sepa, que se describe una especie aparentemente exótica, con individuos de Canarias. ¿Qué se debía haber hecho? En mi humilde opinión, una vez que el investigador tiene la certeza de que se trata de una nueva especie debía haber buscado su lugar de origen, su distribución natural. Sin ese dato la publicación de la especie crea un problema mayor que el avance científico que proporciona el artículo.
Todo esto es una muestra de la falta de un trabajo integrado, multidisciplinar, en botánica.
No más marcianos botánicos, por favor.

martes, 16 de noviembre de 2010

A perro flaco..... Las moscas blancas espirales y la palmera canaria (Phoenix canariensis)

Ya comentamos en la entrada anterior que dedicamos al problema de las moscas blancas espirales o de los ficus (ver aquí), que la única especie autóctona que había sido atacada hasta el momento por estas moscas (Aleurodicus dispersus y Lecanoideus floccissimus), es la palmera canaria (Phoenix canariensis). Hasta el momento este ataque se produce en zonas urbanas, y llega a ser muy intenso, como el que se aprecia en la fotografía que acompaña a esta entrada. La mosca no mata directamente a la palmera, pero la debilita haciéndola más susceptible a otros ataques (como la negrilla).
Hasta el momento no se ha encontrado solución a este problema. Se limita con baños de agua con sales o incluso con la poda de los ejemplares atacados, pero esta segunda opción no es factible en el caso de la palmera canaria. No se han encontrado todavía enemigos naturales capaces de reducir efectivamente la plaga, y el uso de pesticidas queda descartado por su carácter de plaga urbana.
Este problema tienen mala pinta. Menos mal que, de momento, no se conocen ataques a palmerales naturales.

Adulto y formaciones algodonosas producidas por la hembra de estas especies. El nombre de moscas blancas espirales se debe a la característica puesta en espiral de las mismas.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Nueva publicación (no es oro todo lo que reluce)


Acaba de ver la luz en el último número de la prestigiosa revista Biological Invasions el trabajo titulado: The role of bioclimatic origin, residence time and habitat context in shaping non-native plant distributions along an altitudinal gradient, realizado por varios investigadores de universidades alemanas y suizas. Como su título indica, el trabajo intenta analizar el papel que tanto el origen bioclimático como el tiempo de residencia (el tiempo que una especie exótica lleva en el territorio en el que no es autóctona) o el contexto del hábitat, tienen en la distribución de las especies exóticas desde la costa hasta la cumbre. (Sylvia Haider, Jake Alexander, Hansjörg Dietz, Ludwig Trepl, Peter J. Edwards & Christoph Kueffer. 2010. The role of bioclimatic origin, residence time and habitat context in shaping non-native plant distributions along an altitudinal gradient. Biol Invasions 12:4003–4018)
El artículo analiza dos carreteras de Tenerife, desde la costa hasta los 2.000 m de altitud, realizando parcelas de muestreo cada 100 m de desnivel. El muestreo se limitó a las especies anuales, ya que al parecer, la influencia de los parámetros estudiados en plantas anuales y en especies perennes es distinto, y esto podría afectar las conclusiones del estudio.
El trabajo, tras analizar estadísticamente los datos obtenidos oncluye que los resultados obtenidos sugieren que el origen bioclimático no influye en el patrón de riqueza de especies no autóctonas a lo largo del gradiente altitudinal.
A primera vista, el trabajo y sus conclusiones son interesantes, pero si profundizamos un poco más en su análisis resulta que la cosa no está tan clara. Los aspectos más reprochables del mismo son los siguientes:
* la primera y quizá más importante dificultad es la consideración de nativa o no nativa para una especie. ¿Cómo saber si la amapola común, Papaver rhoeas, por ejemplo, es nativa o no? Yo no me atrevería a decirlo, y ante la duda creo que es mejor no calificarla. El patrón que podría ser aceptable es considerar a las especies de nuestra área biogeográfica, la mediterránea, como nativas. Esto condiciona desde el principio el resultado del análisis.
* los únicos orígenes bioclimáticos estudiados son el mediterráneo y el templado, y todas las especies encontradas se asimilan a uno de estos orígenes. Se omiten así otros orígenes bioclimáticos, como el tropical, al que pueden pertenecer especies como Conyza spp., Galinsoga spp. o algunos Amaranthus.
* asignar un origen bioclimático a una especie que hoy es cosmopolita es muy difícil, eso ocurre con muchas de las plantas anuales encontradas en el trabajo.
* más difícil todavía es decir si una especie hace mucho o poco que se introdujo en las Islas. No sé, y no explican, cómo han podido establecer este parámetro.
* los hábitats se consideran naturales o antrópicos. Muy naturales no podrán ser cuando las parcelas se sitúan a lo largo de las carreteras. Pero aún, sin considerar este aspecto, tampoco es fácil catalogar los hábitats mediante esta dicotomía. En la naturaleza nada es blanco o negro, la escala de grises es casi infinita.
* por último está el problema de la cantidad de especies determinadas. El estudio se realizó desde marzo a junio, en plena primavera tinerfeña, desde la costa hasta los 2000 m, y aún así sólo se encontraron 58 especies anuales distintas. Me parecen muy pocas. Claro que al no conocer el listado completo de las plantas anuales que el equipo consideró no nativas, tampoco sabemos si encontraron, por ejemplo, Silene vulgaris.
Como vemos, son muchas dudas para considerar a este trabajo, un estudio concluyente. Desde la perspectiva de un científico que no conozca la flora insular el artículo puede parecer interesante, pero desde las Islas, aunque la revista sea muy prestigiosa, no me atrevería a asegurarlo.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cambio caracoles manzana por peces de agua dulce (Gran Canaria): las especies invasoras en internet.




El comercio por internet y la innumerable cantidad de foros de venta e intercambio de cosas que existen en la red, hace que ésta se convierta en un problema cuando lo que se compra, vende o intercambia son especies exóticas invasoras, algunas tan peligrosas para el medio como el caracol manzana o la serpiente real de California. Tras un breve rastreo pueden encontrarse ejemplos como los que acompañan a esta entrada.
El caracol manzana (Pomacea bridgesii, Pomacea canaliculata y Pomacea insularum) es considerado uno de las especies exóticas invasoras que mayores daños económicos produce. Ha obligado a desecar parte del delta del Ebro para intentar eliminarlo de los arrozales tarraconenses.
Sobre la serpiente real de California (Lampropeltis getulus)poco se puede añadir en este blog donde se ha hablado varias veces sobre su extensión en Gran Canaria.
Lo interesante de la tercera imagen es la descripción de la pitón en venta: "sin papeles". Esa serpiente o es comprada o acabará en cualquier barranco acompañando a su congeneré californiana.
Es difícil controlar este comercio. Es necesaria nueva normativa, mucha viglancia, pero sobre todo mucha educación ambiental.

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Las especies invasoras en el año internacional de la Biodiversidad